El Ambiente De La Triple Frontera En Peligro
El arcaico método de la cosecha de caña de azúcar en Uruguay: Reserva de la Biósfera o lluvia de cenizas
Ochenta años respirando cenizas, humo negro y material particulado no es "progreso", para la región transfronteriza que busca ser declarada reserva de la biosfera por la UNESCO, sino que es una condena ambiental que se repite zafra tras zafra en Bella Unión.
Mientras el ingenio azucarero y las quemas masivas de caña en pie siguen operando bajo el mismo modelo arcaico, el aire que respira todo el pueblo se llena de toxinas que dañan las vías respiratorias, contaminan el agua y destruyen el equilibrio ecológico.
Las cenizas que cubren los techos y las calles no son solo una molestia visual: son la prueba constante de un costo ambiental y sanitario altísimo que pagan los vecinos en silencio.
La soberanía productiva y el trabajo no pueden seguir sosteniéndose a costa de la salud de la gente ni del deterioro sistemático de nuestra tierra.
Es urgente una transición real hacia la cosecha en verde y tecnologías limpias; seguir quemando el futuro por el negocio de siempre ya no es admisible.
Como así también la producción de etanol de la fábrica Alur que tras la podredumbre de su vinaza los olores nauseabundos invaden las ciudades vecinas de la triple frontera que además cuenta con tres reservas naturales, una en cada país.
Miles de reclamos de funcionarios argentinos por décadas, donde las autoridades uruguayas miraron para otro lado, mientras hoy buscan ironicamente que se declare a la región transfronteriza Reserva de la Biósfera para la conservación y el desarrollo.








