Política
Verdades, bulos y Grok: ¿la IA contra el periodismo?
La irrupción de la inteligencia artificial como un actor más en el ejercicio periodístico supone un reto mayúsculo. ¿Cómo nos posicionamos frente a una herramienta que es capaz de desmentir una información veraz y contribuir al descrédito de los medios de comunicación?
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Foto: Salvador Ríos / Unsplash.
Tatiana Escárraga
@etatiana1
El pasado 28 de febrero, en el primer día de la guerra que desde entonces libran Estados Unidos e Israel contra Irán, murieron, según la Media Luna Roja Iraní, unas 180 personas, la mayoría de ellas niñas, estudiantes de primaria cuya escuela, ubicada en Minab, en el sur del país, fue bombardeada con misiles Tomahawk.
La agencia española Efe, la más importante de noticias en castellano ―con un volumen de distribución de 3 millones de noticias al año―, fue uno de los primeros medios de comunicación en el mundo en difundir en video imágenes de la masacre de las niñas iraníes.
No había pasado mucho tiempo desde la publicación que hizo la agencia en su web y en su cuenta de X, cuando algunos usuarios le preguntaron a Grok ―el chatbot de Inteligencia Artificial de X―, por la autenticidad de las imágenes. “Sí, el video es de Kabul (Afganistán), mayo 2021: atentado en la escuela Sayed UI-Shuhada que mató a unas 85 niñas (mayoría házaros)”, contestó la IA ante la insinuación de un usuario que apuntaba a que se trataba de una información imprecisa. Se trataba, dijo Grok, “de material reciclado de hace casi 5 años basado en fuentes oficiales iraníes sin confirmación independiente”.
La red estalló en contra de Efe. Hablamos de una agencia de noticias que acaba de cumplir 85 años, que presta servicios ininterrumpidos las 24 horas del día y es de los pocos medios internacionales que cuentan con corresponsales en Irán, Líbano, Israel y Estados Unidos. Ello no significa que esté exenta de cometer errores, pero ese es otro asunto.
Cientos, miles de mensajes se replicaron en redes con la misma consigna: Efe miente. La avalancha de post que citaban a Grok y convertían a la agencia en una especie de ‘fabricante’ de noticias falsas, incluso alcanzó a otros medios de comunicación españoles que también se habían hecho eco de las imágenes de la escuela de Minab.
Y a pesar de que la agencia y los medios involucrados actuaron rápido, verificaron y pudieron desmentir las acusaciones de la IA, el daño fue mayúsculo: confusión, revuelo y viralidad. Y una rectificación fría que no obtuvo, ni de lejos, el mismo impacto. “Lamento el error en mi identificación inicial de las imágenes como de Kabul 2021. Geolocalizaciones independientes de EFE, RTVE, NYT, Reuters y GeoConfirmed confirman que corresponden al ataque del 28 de febrero de 2026 en la escuela de Minab, Irán”, dijo Grok citando ―vaya paradoja― la verificación de Efe.
Esta vez, las alucinaciones del asistente de IA de X llegaron tan lejos, que fue inevitable que saltaran las alarmas ante la gravedad de lo sucedido. ¿Qué evidencia este episodio? ¿Es exagerado pensar que la IA podría convertirse en una especie de ‘árbitro’ de la verdad, con lo que ello implicaría?
¿En qué escenario sitúa al periodismo y a los periodistas la irrupción de esta herramienta como un actor más en el ejercicio periodístico? Un dato: el influencer peruano Pancho de Piérola colgó un video en sus redes sociales en el que suelta: “¿Por qué la gente no confía en los medios tradicionales? Mira cómo te manipulan”. Y a continuación explica, en 78 segundos, la supuesta falsedad de la información de Efe. Porque lo dijo Grok. Este contenido tiene 1,4 millones de reproducciones en Tik Tok.
“Un toque de humor y una pizca de rebelión”
A Sergio Hernández, responsable de Efe Verifica, no le pilló por sorpresa este ‘descache’ de Grok. Al fin y al cabo, no es la primera vez. Ya hemos visto en acción a inteligencias artificiales que inventan, exageran o directamente desvarían. En su sitio web, Grok se describe como “tu divertido asistente de inteligencia artificial (...) con un toque de humor y una pizca de rebelión”, pero sus errores, al menos en lo que respecta al periodismo, solo contribuyen a minar la ya de por sí lesionada credibilidad de los medios de comunicación. De “divertido”, nada.
“Tengo que indicar que no nos sorprendió tanto [lo sucedido]. De hecho, EFE Verifica había informado en varias ocasiones sobre los peligros del uso de Grok y cómo debe evitarse contrastar informaciones con esta aplicación”, dice Hernández.
Recientemente, indica, varias investigaciones han puesto de manifiesto el comportamiento erróneo de Grok en noticias de última hora, como ha señalado el DFR Lab del Atlantic Council. “Además, la Universidad de Columbia ha expuesto que Grok tiene una tasa de alucinación del 94 % al intentar citar fuentes de noticias, fallando sistemáticamente en identificar el origen correcto de la información e inventando citas y atribuciones”, dice.
Lo novedoso ahora, explica el responsable de Efe Verifica, es el uso generalizado de Grok en X. “Cuanto mayor sea el número de consultas que se hagan a la herramienta, más crecerán las probabilidades de este tipo de errores. El uso masivo por parte de la ciudadanía de un recurso con esos niveles de falibilidad es lo más preocupante”, señala.
Esa “generalización” en el uso de Grok es algo que también inquieta a Ramón Salaverría, catedrático de periodismo en la Universidad de Navarra y coordinador del observatorio Iberifier, el observatorio de la Comisión europea en España y Portugal contra la desinformación, para quien “emerge la necesidad de entender que la inteligencia artificial también se está convirtiendo en fuente”. Y vaya que lo está siendo. Una fuente que, si se equivoca, permanece impune.
“Frente al cuestionamiento que reciben los medios periodísticos se asoma otra entidad que está ganando esa capacidad de recibir el crédito: herramientas automáticas que, al menos aparentemente, iban a estar libres de cualquier tipo de sesgo, condicionamiento o preferencia, cuando lo que señala la evidencia es que cometen tantos o más errores que cualquier profesional de la comunicación”, sentencia Salaverría. Punto para los periodistas.
Que ni las empresas tecnológicas ni la IA son infalibles es una verdad que debería grabarse en mármol en las redacciones de medio planeta. Y es ahí ―otra vez, vaya paradoja―, donde surge, inesperada, una oportunidad para el periodismo. Jordi Pérez Colomé, periodista especializado en temas de política internacional y tecnología en el diario El País, de España, lo tiene claro.
“Yo quiero ver este episodio desde un punto de vista positivo: ha sido un acontecimiento suficientemente viral como para que mucha gente vea que la IA se equivoca. Y esto que está pasando debería servir para que los medios, en general, ganáramos algo más de credibilidad porque nuestro trabajo es precisamente comprobar qué cosas son verdad”, dice Pérez Colomé.
Otro efecto secundario de la irrupción de Grok en el día a día del periodismo actual, señala Ramón Salaverría, es que la tendencia a preguntar directamente a la IA en lugar de utilizar los buscadores tradicionales puede mermar el denominado clickbait, esa técnica macabra de marketing digital que utiliza titulares sensacionalistas o engañosos para atraer clics.
“El volumen de tráfico que llega a los medios a través de los buscadores está cayendo de manera significativa, precisamente porque está siendo sustituido por la IA. Esto, creo, puede generar una cierta reflexión en los medios, de ‘oye, por el ámbito del clickbait no vamos por buen camino’. Cosa que, desde mi punto de vista, no sería una mala transformación”.
Salaverría y Pérez Colomé son partidarios de la honestidad y transparencia de los medios frente al uso de la IA. Esto es, avisar a la audiencia en qué grado se usó este tipo de herramientas para generar contenidos, asumir errores y explicar los pasos que se dieron y que condujeron a ese error, además de reforzar el papel de los periodistas como personas que intentan entender para luego transmitir de manera veraz al resto de la ciudadanía.
Salaverría va un paso más allá: “Las normas de rendición de cuentas y de corrección que se aplican a los medios periodísticos deberían ser de aplicación para cualquier fuente que está generando información pública, como en este caso con las herramientas de la IA generativa, que se han convertido en parte de ese paisaje de fuentes de las cuales beben los ciudadanos”.
“Una IA tan potente como la que ha irrumpido recientemente en nuestras vidas y la que se seguirá desarrollando en los próximos años supone un nuevo desafío mayúsculo al que estamos obligados a adaptarnos”, dice, por su parte, Sergio Hernández. Y concluye: “Las redacciones nos podemos beneficiar del enorme potencial de esta tecnología y utilizarla como complemento para mejorar nuestro trabajo, pero los profesionales de la información seguimos siendo necesarios”.
Y sí.








