Política

El Gobierno da señales de que, aun después del canje, el "cepo" al dólar tendrá una larga vida

<p>El Gobierno da señales de que, aun después del canje, el "cepo" al dólar tendrá una larga vida</p>
15/07/2020 |

Con la renegociación de pagos al FMI por delante, los funcionarios extreman el celo sobre las reservas y avisan que no hay condiciones para flexibilizar

 

 

Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA

Por si alguien se había hecho ilusiones en el sentido de que un canje exitoso de la deuda podía ser el punto de inflexión para el fin del "cepo" cambiario, en las últimas horas el equipo económico ha enviado señales contundentes en contrario.

Para empezar, la presión del Banco Central sobre las entidades bancarias para combatir la proliferación de "coleros digitales" en la compra de los u$s200 habilitados al precio oficial. Por ahora, es una acción preventiva en la que el dueño de una cuenta en la que se detectan movimientos infrecuentes –por ejemplo, un ingreso llamativo de dólares vía transferencia desde otras cuentas- se le pide documentación respaldatoria.

Es una actitud que deja en claro la preocupación con la que los funcionarios observan el incremento exponencial de las compras de divisas por parte de los ahorristas. De los u$s248 millones que se compraron en abril, se pasó a unos u$s534 en mayo y probablemente se superen los 600 millones en junio.

Y, ya en los primeros días de julio, los bancos están reportando compras récord desde que rigen las nuevas restricciones, con una probable venta en torno de u$s800 millones.

Todavía pueden considerarse cifras menores en comparación con los más de u$s3.000 millones que compraban los ahorristas en los agitados días de 2019, todavía sin restricciones. Pero la sola observación de la evolución pone nerviosos a los funcionarios, que ven cómo pese a las dificultades que impone la cuarentena la cantidad de compradores asciende a 2,4 millones de personas.

Y el dato clave que miran los funcionarios es que esta alta demanda de divisas está ocurriendo a pesar de que todavía no esté abierta la posibilidad de viajar al exterior. Lo que implica que, potencialmente, la sangría de divisas podría hacerse mayor ante la perspectiva de una normalización post cuarentena.

Como dato de referencia, el año pasado los turistas argentinos gastaron en el exterior unos u$s7.800 millones, con un dólar relativamente barato y sin la vigencia del nuevo impuesto "solidario".​

Lo cierto es que, aunque esos niveles de salida de divisas hoy parezcan irrepetibles, también es cierto que la calma cambiaria de los primeros meses del año parece haber quedado definitivamente en el pasado.

Los economistas afirman –y los datos de ventas confirman- que, por efecto de la cuarentena, quienes tienen capacidad de ahorro están retrayendo sus niveles habituales de consumo y buscan refugiarse en activos financieros, lo cual pone al dólar otra vez en la mira.

Todo un problema en un momento en el que el Gobierno se fijó como objetivo prioritario la recomposición de las reservas y la búsqueda de una reactivación económica que necesita canalizar prioritariamente los dólares escasos para la importación de insumos para la industria. Sin contar, claro, que se necesitarán dólares para saldar los vencimientos financieros, que ahora serán mayores a lo previsto por el "afloje" de las condiciones originales del canje. 

Lo expresó así Cecilia Todesca, vicejefa de gabinete y una de las principales cabezas del Gobierno en materia económica, quien destacó la necesidad de divisas: "Argentina tiene que aumentar la capacidad exportadora porque necesita esos dólares para poder producir, además de la necesidad de tener dólares para pagar la deuda y sin perder de vista que los argentinos tienen tendencia a ahorrar en dólares", dijo en una entrevista televisada.

La funcionaria admitió que esa tendencia "que es muy arraigada y tiene explicaciones de índole histórico y sociológico no se puede cambiar de la noche a la mañana". Pero dijo que para que esa preferencia del público no derive en una situación problemática es necesario fomentar tasas atractivas en pesos y mantener la regulación cambiaria.

"Dada nuestra historia, es absolutamente necesaria", dijo Todesca, en referencia a la limitación de acceso al mercado cambiario.

En otras palabras, en un momento en el que rigen duras restricciones para que las empresas tengan acceso a los dólares que necesitan para la importación de mercadería, al Gobierno le resulta imposible de justificar una flexibilización que favorezca el atesoramiento por parte de los ahorristas. Para este año se proyecta un superávit comercial de u$s17.000 millones, no por un aumento exportador sino por un desplome de 21% en las importaciones, y el objetivo del Banco Central es tratar de que la mayor parte posible de ese saldo a favor ingresen a sus arcas para reforzar las reservas.

 

Y en la misma línea, el ministro de economía, Martín Guzmán, dijo que si bien el canje de la deuda devolverá certidumbre al mercado, eso no implica que estén dadas las condiciones para aflojar el cepo. "No se puede hacer de un día para el otro sin generar resiliencia y robustez", dijo en una entrevista con La Nación.

Sin dar definiciones concretas, el ministro dijo que la intención del Gobierno es ir flexibilizando esas regulaciones durante la gestión de Alberto Fernández, pero que para eso es necesario tener la certeza de que se puede acumular reservas.

En otras palabras, lo que el ministro sugiere es que no hay chances de que esa liberalización ocurra, como mínimo, hasta que no se haya cerrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Es la siguiente etapa de negociación una vez que el país haya cerrado el capítulo de los fondos de inversión que compraron bonos.

¿Presión para prohibir los u$s200?

Argentina le debe al Fondo unos u$s43.600 millones que ingresaron como parte del "stand by" firmado durante la gestión de Mauricio Macri. Y deberá renegociar un cronograma de pagos que, tal como está hoy, implicaría que en el resto del período de Alberto Fernández hay que saldar u$s29.000 millones. 

Eso hace prever una negociación dura, más allá de los gestos de "buena onda" que tuvo el FMI durante las discusiones con los bonistas. Las conversaciones empezarán en los próximos meses y se descuenta que podrán extenderse hasta el próximo verano.

En el mientras tanto, el Banco Central intenta reforzar su posición. Por lo pronto, con la renovación del "swap" de monedas con el gobierno de China.

Esa operación, que permite reforzar las reservas sin tener que adquirir dólares, fue ideada por Axel Kicillof hace seis años, cuando era ministro de economía de Cristina Kirchner. Ayudó a sostener al Banco Central, por aquel entonces extremadamente frágil en medio del default argentino.

 

Y ahora, cuando se está por vencer una parte de ese swap por un monto equivalente a u$s8.500 millones, el Gobierno aspira a renovar el acuerdo para poder seguir contando con ese respaldo durante su fase de reperfilamiento general de los vencimientos de deuda.

En semejante contexto, nadie ve factible que el cepo pueda flexibilizarse. Más bien al contrario, empezaron a escucharse propuestas en el sentido contrario. Una de las más sorprendente vino de parte de Domingo Cavallo, que propuso un desdoblamiento del mercado cambiario.

Para sorpresa de las más de 600 personas que siguieron su exposición por Zoom, el padre de la convertibilidad defendió la conveniencia de un sistema similar al que él criticaba en los años ’80. Para Cavallo, no tiene sentido que el Central siga sacrificando cantidades crecientes de reservas en aras de sostener la ventanilla oficial de u$s200 mensuales al tipo de cambio oficial.

"Tengo una propuesta muy elemental para facilitar el proceso y que podría implementar mañana mismo el Gobierno, sin eliminar los controles de cambio, porque por el momento no se va a poder hacer", explicó Cavallo. Y argumentó que un sistema dual en el cual el comercio exterior se rija por el tipo de cambio oficial y el público con un dólar libre sería lo ideal para este momento.

[Domingo Cavallo aconsejó que el BCRA deje de vender el cupo de u$s200 y que desdoble el mercado]
Domingo Cavallo aconsejó que el BCRA deje de vender el cupo de u$s200 y que desdoble el mercado

En su visión, eso implicaría que quienes tienen dólares fuera del sistema financiero se sientan atraídos a venderlos, de manera de recrear una oferta en el mercado. En otras palabras, algo así como legalizar el blue. Nadie del Gobierno comentó la propuesta, aunque economistas cercanos al oficialismo descartaron que se vea como una alternativa deseable.

Según el polémico ex ministro, una hipotética nueva convertibilidad implicaría valuar al dólar en $150, que sería la paridad en la cual todos los pasivos monetarios están respaldados con dólares del Banco Central.

Lo cierto es que esa misma cuenta ya fue hecha por los técnicos del Gobierno, que extreman su celo sobre el mercado cambiario, no sólo en el afán de mantener las reservas, sino porque tienen el temor de que los dólares paralelos generen expectativas que se trasladen al mercado en forma presión inflacionaria.

"Hay que tener en cuenta que el dólar, además de determinar el precio de los insumos importados, es mirado por la gente para la fijación del resto de los precios de la economía", recuerda Todesca.

En definitiva, el Gobierno tiene todos los incentivos para sostener el cepo y ninguno para flexibilizarlo. Más bien, hasta Miguel Pesce ha tenido que salir a aclarar que no quiere cerrar la ventanilla de los u$s200 mensuales para el público. Por un buen tiempo, es lo que hay.