REORDENANDO EL FMI

Error de Trump: Le envía a Alberto F. los mensajes que eran para Macri

<p>Error de Trump: Le envía a Alberto F. los mensajes que eran para Macri</p>
06/01/2020 |

Donald Trump esperaba que Alberto Fernández enviara mensajes de auxilio para destrabar la negociación con el Fondo Monetario Internacional, tal como lo hacía Mauricio Macri. 

Pero Fernández se ha dedicado a cumplir metas macroeconómicas en vez de levantar el teléfono. Entonces Trump envía mensajes, torpes, tal como es el estilo de Trump. Pero tampoco hay que exagerar con los mensajes de la 3ra. línea. 

 

Alguien debería explicar en USA que Alberto Fernández no es Mauricio Macri. En una irrespetuosa simplificación, la Administración Trump fabula que todo es igual consecuencia de la necesidad que lleva al Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, hay diferencias muy interesantes. 

Para comenzar, Fernández, con sus aciertos y errores, realmente ambiciona que la economía argentina recupere los superávits gemelos (comercial y fiscal). Macri tenía un enfoque diferente que pasaba por el endeudamiento público externo, y cuando se le acabó pidió socorro al FMI. Fernández ya declaró que no imagina incrementar el pasivo.

 

Luego, Fernández, con sus aciertos y errores, intenta cumplir con las exigencias del FMI en materia de achique del desequilibrio fiscal. Es cierto que lo hace sólo con mayor presión tributaria, y también lo es que la voracidad del Estado lleva al límite la paciencia de los contribuyentes. Y que hay un ejemplo preocupante: la recaudación del Impuesto al Valor Agregado -según lo recuerda el contador Guillermo LoCane- es claramente más baja que la inflación anual: 38,7% contra 54%, desequilibrio que avizora una peligrosa simpatía por la economía 'en negro', a causa de que para muchos el beneficio justifica el intento.

En cambio Macri desafiaba al FMI incumpliendo exigencias a la vez que él se comunicaba con la Casa Blanca para que Donald Trump ordenara el desembolso necesitado.

Precisamente aquel comportamiento 2018/2019 es el motivo por el cual Trump cree que Alberto F. es vulnerable, y en su reducción del 'caso argentino' considera que Alberto F. ya debería haberlo llamado para destrabar obstáculos en el FMI.

Trump no entiende por qué motivo Alberto F. no le envió aún algún mensaje, tal como hubiese hecho Macri. Entonces, le manda el suyo, anticipando la agenda de política exterior que debería ejecutar la Argentina a cambio del voto calificado estadounidense en el organismo financiero multilateral.

Hoy el glosario comienza por Bolivia y Venezuela, mañana podría considerar a cualquier otra nación porque Trump supone que el de Argentina debería ser un comportamiento satelital, tal como Brasil o Colombia o Chile.

Este enfoque de Trump acerca de Alberto F. es anterior al golpe de Estado en Bolivia (porque fue golpe de Estado, igual que el que se ejecutó en Brasil contra Dilma Rousseff. Y esto es más allá del grave error de Evo Morales de insistir con su re-reelección), o la decisión de no acompañar al ya grotesco Juan Guaidó.

Y tiene que ver básicamente con China e Irán.

La presencia regional de China escandaliza a Trump, en medio de su 'Guerra Fría con tregua' que batalla con Beijing. La amenaza -no concretada- del Frente de Todos de utilizar a China para compensar a USA/FMI, agitó a Washington DC. Nunca hay que anticipar estos movimientos, en especial cuando o demoran en concretarse o no se realizarán.

En cuanto a Irán, así como el Memorando de Entendimiento nació con la aprobación de USA, en el marco de las negociaciones que llevó adelante Barack Obama sentándose en el 5+1 o grupo de acuerdo antinuclear con Irán, USA pretende que otra vez Argentina imite su enfoque, pero que ahora es antagónico con el anterior.

A Trump no le interesa ni qué es lo correcto ni cuáles son las implicancias domésticas argentinas de la satisfacción de su capricho (hablar de geopolítica cuando se trata de Trump, por cierto que sería una hipérbole, una enormidad).

Más tarde ocurrió lo de Bolivia y Venezuela.

Y también lo de Andrés Manuel López Obrador. Porque con el argumento de que México se hunde si Trump le cancela el comercio con ventajas, resulta una estafa conceptual AMLO, el amigo del cleptómano ex embajador Oscar Ricardo Valero Recio.

Alberto F. intentó encontrar en López Obrador un espejo que le permitiera sobrevolar la angustia sudamericana, pero resulta que el mexicano es más vulnerable que el salvadoreño Nayib Armando Bukele Ortez o el hondureño Juan Orlando Hernández.

En definitiva, la presión de parte de Trump era totalmente previsible. Fue el motivo por el cual Alberto F. aceptó la sugerencia del chileno Marco Enríquez–Ominami acerca de participar del llamado Grupo de Pueblo, pero el foro no cumplió con las expectativas ya que resulta más académico que político.

De todos modos, no es cierto que Trump pueda bloquear la refinanciación argentina en el Fondo Monetario Internacional sólo porque desapruebe la política exterior de Alberto F.

Sin duda es un mito urbano.

El FMI tiene un enorme problema de concentración en su financiación, culpa de Trump.

Y en el escenario global, todos conocen la verdad, más allá de los titulares: que a USA le está costando muchísimo mantener su posición en Medio Oriente, para satisfacción de Vladímir Putin, el aliado estratégico de Irán; y que es declinante la relación del estadounidense con sus ex socios de la ex OTAN.

Luego, no es tan fácil hoy día observar/reprobar en el FMI un acuerdo objetivamente aceptable. Por lo tanto, no hay motivo para perder la calma.

Del otro lado, sería oportuno recordar aquello que escribió el propio Ominami, amigo de Alberto F.

"Mario Bunge, el gran filósofo argentino de la ciencia, decía que el peor prejuicio es creer que no se tienen prejuicios. Los prejuicios son útiles, dice Bunge, pero siempre y cuando el científico los logre hacer conscientes y los controle. Nosotros –las élites de izquierda– debemos ser conscientes de nuestros prejuicios, que en política son nuestras tragedias y nuestros privilegios."

La única forma de reducir los prejuicios es incrementando el pragmatismo, según le convenga al proyecto político del gobernante. Y así Alberto F. subiría un escalón en el escenario global.