CHOQUE CON IRÁN

La bonanza saudí, un mito del siglo 20

<p>La bonanza saudí, un mito del siglo 20</p>
09/01/2016 |

Teherán ha acusado a Arabia Saudita de efectuar un bombardeo contra su Embajada en la capital de Yemen, Saná, según ha informado el canal de televisión iraní Press TV. Antes, iraníes habían atacado la embajada de Arabia Saudita en Teherán. El conflicto es decisivo para el Islam pero también para el precio del crudo. Con tantas ambiciones en Vaca Muerta, la Argentina debería observar con interés los avatares de la política global que influyen en el precio de los hidrocarburos.


Salmán bin Abdulaziz1 es el rey de Arabia Saudita, Guardián de los Santos Lugares y jefe de la Casa de Saud, desde el 23/01/2015, tras el fallecimiento de su medio hermano, Abdalá bin Abdelaziz. Él fue ministro de Defensa en 2011 y en 2012 fue nombrado Príncipe heredero después de la muerte de otro hermano suyo, Nayef bin Abdelaziz. Tiene muchos obstáculos por delante.
La ejecución de un clérigo chiita disidente en Arabia Saudita, Nimr Baqir al-Nimr, es solamente más leña que se le agrega al fuego que ya envuelve a la región.

La destrucción de la embajada saudí en Teherán y el posterior quiebre de los lazos diplomáticos entre Irán y el reino saudí, son las primeras reacciones de una cadena que amenaza con romper la relativa y frágil estabilidad que había hasta ahora.

Los especialistas anticipan que la crisis hará caer aún más el precio del petróleo, que ya ha tocado bajas históricas por debajo de los US$ 40, al contrario de lo que suele pasar cuando hay conflictos en Medio Oriente.

USA está dando un giro hacia el régimen iraní, explican expertos de la revista Foreign Policy, y Arabia Saudita se está “preparando” para el regreso de Irán a la escena petrolera internacional, a poco de que se levanten las sanciones en su contra.

El reino saudí, golpeado económicamente por la guerra en Yemen y el bajo precio del crudo –que sin embargo busca mantener así para intentar mermar a los productores del petróleo no convencional o “fracking” o "shale", procedentes en su mayoría de USA- está dando sus últimos intentos por advertirle al mundo de que Irán sigue siendo el enemigo irracional al que todos debemos temerle.

La decisión de ejecutar al clérigo podría ser una manera de incitar a los iraníes para que estos mostraran su cara más oscura. Ese país, por su parte, está ansioso de recuperar su market share en la exportación de petróleo mundial, que sólo podrá concretarse una vez que levanten las sanciones en su contra.

Para The Washington Post, la muerte de Nimr “ya ha sacudido el frágil orden geopolítico en el Golfo Pérsico. Mientras que los saudíes probablemente hayan usado esta crisis para impulsar sus propias cínicas metas –advierte el periódico estadounidense-, Irán también está intentando recoger los beneficios de la ejecución de Nimr.”

Hay que recordar que la Provincia del Este, en Arabia Saudita, es donde se produce la mayoría del petróleo del país, y es de mayoría chiita: el más mínimo conflicto en ese territorio, o un ataque sobre sus facilidades petroleras, resultaría una amenaza significativa para la ya lastimada economía saudí. Acentuar el sentimiento de opresión y discriminación que siente la minoría chiita saudí es solo una de las ganancias de Irán en este conflicto, que busca seducir a esas comunidades y quedar parado como su único protector. Mostrarse como un poder consolidado, líder de un bloque chiita único, es la primera intención de los iraníes.

Por eso, sus milicias aliadas, como Hezbolá, en el Líbano, ya han corrido a culpar a USA por la muerte del clérigo y jurar venganza.

Petróleo parte II: El regreso de los iraníes

La tensión creciente entre los 2 productores de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEC según sus siglas en inglés) complica a los inversores, a causa de la ya mencionada (y para muchos desconocida) presencia chií en la Provincia del Este, en Arabia Saudita, recordó Neil Beveridge, especialista en petróleo y gas de la compañía asesora de inversionistas Bernstein, entrevistado por la cadena norteamericana CNBC.

“Esta es el área que podría sufrir potencialmente si hay una escalada en las tensiones entre Arabia Saudita e Irán”, le dijo a CNBC.

Si bien los conflictos en Medio Oriente suelen impulsar el precio del petróleo –algo que está persiguiendo Irán, que desea colocar su producción de vuelta en el mercado entre 2016 y 2017-, varios especialistas coinciden en que un conflicto entre la República Islámica y el Reino Saudí no irá de acuerdo a esa tendencia. Inicialmente, puede que el precio del barril de crudo despegue (producto de los choques, el precio del barril de crudo Brent había subido el lunes 04/01 un 3,7 % en el mercado de futuros de Londres), pero en las semanas y meses que siguen, las hostilidades tendrán un efecto negativo.

La revista británica The Week afirma que en un mercado donde el problema es el exceso de oferta –con la expectativa de que Irán aumente su producción en hasta 1 millón y medio de barriles al día en 2016, según el portal de CNN en Español- la atención ha estado focalizada en las iniciativas en materia política que podría tomar la OPEP.

Sin embargo, el conflicto entre Irán y Arabia Saudita destruye la esperanza de que acuerden sobre una estrategia coherente. “De hecho, los dos países podrían empeorar la situación acelerando la producción para sacarse ingresos y market share entre ellos", explica The Week. Eso significaría que el precio del crudo, ya por los suelos, podría seguir cayendo –algo muy perjudicial para las economías petroleras como Venezuela, Argelia y Nigeria-.

La decisión que tomó Arabia Saudita tras el estallido del conflicto, de rebajar el precio al que cobra su petróleo a países europeos -con los cuales Irán tenía lazos fuertes antes de ser excluida de los mercados financieros globales- demuestra que ese es el curso de acción que tomarán las cosas, según el portal Oilprices.com. Hay que recordar que antes de que se le impusieran las sanciones económicas a Irán, España e Italia le compraban a la República Islámica el 16% y el 13% del total de su petróleo importado, según el periódico español ABC.

Al llegar las sanciones, ambos países optaron por importar crudo procedente de Arabia Saudita y otros países como Rusia. “Los saudíes se están preparando para el regreso de Irán”, ha afirmado el exdirector de análisis de mercado del crudo en el Ministerio de Petróleo iraní, Mohamed Sadegh, en declaraciones recogidas por el diario estadounidense, The Wall Street Journal.

Exceso de oferta, ralentización china e invierno cálido en Europa…

El exceso de oferta es el gran culpable de que el precio del crudo haya caído de semejante manera. La producción excede a la demanda por 2 millones de barriles por día actualmente, y eso es solamente antes de que Irán agregue los cientos de miles de nuevos barriles, cuando las sanciones sean levantadas.

Otro factor que ha jugado en la caída del precio del crudo, explica The Week, es la ralentización china. Una encuesta a gerentes de ese país publicada recientemente muestra que la actividad industrial probablemente se haya contraído por el décimo mes consecutivo en diciembre.

“China es uno de los consumidores de petróleo más grandes del mundo, así que esto da lugar a preocupaciones sobre la demanda, que debe mantenerse alta para ‘comerse’ a la persistentemente alta oferta”, explica el semanario británico.

A esto hay que sumarle, además, el invierno cálido que está teniendo el hemisferio norte –gracias al fenómeno del Niño- que reduce la demanda de energía para calefaccionar. CNN en Español coincide en que lo que probablemente sucederá será que tanto Irán como Arabia Saudita continuarán extrayendo petróleo a un ritmo acelerado, lo que contribuirá a la saturación global del suministro que mantiene el precio del crudo bajo. En 2015, los precios del petróleo bajaron en un 35% a niveles nunca antes vistos desde la crisis financiera global.

A US$ 38 el barril, el precio del crudo está en una baja histórica. Para el estratega de mercado del Grupo IG, Evans Lucas, la complicación y volatilidad podría venir de Arabia Saudita, que podría aumentar la producción para contrarrestar cualquier turbulencia ocasionada por el conflicto con Irán, lo que significa que un barril de petróleo a US$ 20 sigue siendo una posibilidad, según advirtió en CNBC.

"Las dos preguntas del mercado son: ¿Qué pasará ahora con el enfrentamiento entre Arabia Saudita e Irán? Creo que el presidente (Hassan) Rouhani, en el lado iraní, querría calmar las cosas y no buscará que esto escale más", dijo Richard Mallinson, analista de Energy Aspects al diario mexicano El Financiero. "Y lo segundo que se están preguntando es si existe alguna certeza sobre el momento y el volumen exacto de barriles iraníes que regresarán al mercado", explicó.

Una gran oportunidad para Arabia Saudita

Cuando Arabia Saudita decidió ejecutar al clérigo chiita hace unas semanas, los líderes sabían que haciéndolo enfurecerían a su rival, Irán. La corte real de Riad probablemente estaba contando con eso, detalla el New York Times. Y consiguió lo que se proponía.

“¿Por qué Arabia Saudita quería esto ahora? Porque el reino está bajo presión: el precio del crudo, sobre el que la economía depende casi por entero, se está cayendo en picada; un deshielo en las relaciones americano-iraníes amenaza con reducir el lugar especial que ocupa Riad en la política regional; la milicia saudí está fracasando en su guerra en Yemen”, escribió Toby Craig Jones, del periódico norteamericano.

En este contexto, un conflicto con Irán es más una oportunidad que un problema para el reino saudí. En la última década, los líderes saudíes han recurrido al sentimiento anti-iraní y anti-chiita de la población cuando la economía hacía que se pusieran tensas las cosas en casa.

Una semana antes de la ejecución de Nimr, el reino anunció que enfrentaba un déficit de casi US$ 100.000 millones para su presupuesto de 2016. La baja en los ingresos por el crudo podría forzar al reino a recortar sus programas sociales, el subsidio al agua, la nafta y el empleo, el “contrato social que informalmente une a gobernante y gobernado en Arabia Saudita. El asesinato de un miembro prominente de una minoría religiosa odiada, desvía la atención de la inminente presión económica” , según el periódico neoyorquino.

El juego sectario al que está jugando Arabia Saudita puede ganarle tiempo en el corto plazo: aplacará el disenso en casa y le recuperará el apoyo de la mayoría sunnita y sus aliados regionales. Pero eventualmente, agudizar los sectarismos beneficiará a los extremistas y desestabilizará aún más la región.

La guerra en Yemen está desgastando a los saudíes

La guerra en Yemen le está saliendo demasiado cara a Arabia Saudita. En su presupuesto para 2016, el reino asignó el equivalente a US$ 57.000 millones a defensa y seguridad, según el portal Vice News.

Encima, más allá de algunas victorias puntuales, hasta ahora la estrategia saudí no ha logrado recuperar los territorios conseguidos por las milicias chiitas desde 2014.

“Es una guerra muy cara, y por supuesto nadie sabe hacia dónde irá en 2016”, dijo Anthony Cordesman, analista de seguridad nacional del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos en Washington. Cordesman considera que los saudíes están mejor preparados que otros para resistir ante la crisis del precio del petróleo, ya que han estado ahorrando durante años pero, eventualmente, la guerra y el bajo precio del petróleo terminarán golpeando al reino.

"El problema que los saudíes enfrentan no es este año. Pero no hay manera de ahorrar lo suficiente cuando te estas armando para lidiar con Irán y tienes presiones domésticas mayúsculas, y estás intentando crear empleo y vivienda, y estás actualmente lidiando con la guerra en Yemen”, expresó Cordesman.

Para Dan de Luce, en cambio, la provocación saudí a Irán es su último intento de demostrarle al mundo que Teherán no es confiable, luego de que USA se negara a imponerle sanciones tras dos ensayos con misiles balísticos, prohibidos por resoluciones de las Naciones Unidas. “¿Ejecutó Riad a Nimr para mostrarle a Occidente que Teherán sigue siendo una bala perdida?”, se preguntó en la revista Foreign Policy.

“Desafortunadamente para el reino, probablemente no funcione”, ya que la administración de Barack Obama ha decidido que el acuerdo nuclear con Irán es más importante en materia de intereses y para el legado histórico del Presidente que la alianza con Arabia Saudita. Prueba de ello es que USA criticó duramente la ejecución del clérigo chiita pero fue más suave en su condena de la destrucción de la embajada saudita en Teherán.

Por otro lado, los estadounidenses se han negado a imponer sanciones a Irán luego de que ellos llevaran a cabo 2 ensayos con misiles balísticos, violando las resoluciones de Naciones Unidas.