RESOLVIENDO EL FUNDAMENTALISMO ÁRABE

Islam violento vs. Islam pacífico: ¿Quién interpreta bien al Profeta?

<p>Islam violento vs. Islam pacífico: ¿Quién interpreta bien al Profeta?</p>
14/11/2015 |

Existe un debate que se está dando hoy entre historiadores, periodistas, académicos y políticos alrededor del mundo que tratan de interpretar el fenómeno del islam radical. Con Isis (Estado Islámico) avanzando en Siria e Irak, Libia y Somalia atrapadas en la anarquía, Yemen desangrándose en una guerra civil, el resurgimiento talibán en Afganistán y Boko Haram sembrando el terror en Nigeria, los especialistas se formulan la siguiente pregunta: ¿Las raíces del islam radical, están en el Corán, o son una distorsión del mismo?

¿Es el islam una religión que en sus cimientos llama a hacer la guerra o se trata de una doctrina pacífica que ha sido malinterpretada por algunos grupos y utilizada para justificar sus actos violentos? La revista Foreign Policy le pidió a 2 mujeres especialistas en el tema con posturas opuestas que dieran sus puntos de vista y, desde la revista Foreign Affairs, el periodista libanés Hisham Melhem aporta una 3ra.: ninguna de las 3 religiones cuyo inicio fue Abrajam resultan, en su esencia, ni violenta ni pacífica. Esto dependerá de lo que haga cada una de las comunidades religiosas con los textos que considera sagrados.

Entender los conflictos que se desarrollan en diferentes países de la región de Oriente Medio, es una tarea difícil por la complejidad simbólica y espiritual del mundo musulmán y la variedad de facciones de practicantes del islam. Existen 2 grandes corrientes, los sunitas y los chiitas. Los sunitas son la facción mayoritaria, y se calcula, según medios oficiales, que representan al 87% de los practicantes. Sin embargo, en Iraq, Líbano, Bahrein e Irán la mayoría es chiita, quienes representan el 13% restante. Los sunies adoran directamente a Mahoma; y los chiitas siguen a Alí yerno de Mahoma, a quien el profeta le transmitió el liderazgo del califato. Tanto en sunitas como chiitas existen facciones radicales, llamados fundamentalistas, y a través del uso de la violencia promueven la práctica obligatoria y estricta de los preceptos del Corán (libro sagrado de los musulmanes). Estas facciones se han agrupado bajo el nombre de Yihadistas pues sostienen una guerra a muerte declarada contra occidente y el cristianismo.

El conflicto es milenario. En el capítulo 16 del Génesis (1er. libro de la Biblia, atribuido a la pluma de Moisés, para documentar lo que hasta entonces era una historia oral), se lee entre los versículos 5 y 12:

"(...) Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.

Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.

Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.

Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.

Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.

Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael,[a] porque Jehová ha oído tu aflicción.

Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. (...)".

Pero en el capítulo 21, entre los versiculos 9 y 21, el relato cambia en forma drástica:

"(...) Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.

Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.

Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.

Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,

y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto. (...)".