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Brasil podría hundir a toda América latina

<p>Brasil podría hundir a toda América latina</p>
23/09/2015 |

Brasil se está yendo al demonio. Pero si cae, no lo hará sola. Las consecuencias de la gran crisis económica y política de ese país, recaerán sobre toda América Latina.

 Ayer el dólar en Brasil superó la máxima histórica de 4 reales desde la apertura de los negocios, con los inversores esperando la votación de los vetos de la presidenta Dilma Rousseff a medidas del Congreso que aumentan gastos y temores a una elevación de tasas de interés en USA.

Tras cuatro subas consecutivas, la de ayer fue de 1,80%, con lo que la divisa cerró a 4,05 reales por unidad, según informó 'Brasil247'.

Fue la mayor cotización intradiaria de la divisa estadounidense desde octubre de 2002, cuando la incertidumbre electoral por el pase del poder del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva asustaba a los inversores.

En este marco, el mismo sitio informó de datos del Banco Central de ese país al presentar los datos de la cuenta corriente, que los gastos de los brasileños en viajes internacionales cayeron un 46% en agosto respecto del mismo mes del 2014, a 1.300 millones de dólares. En los primeros ocho meses del año, la baja es de un 25%, a 12.900 millones de dólares.

La reducción ayudó a una baja del déficit de la cuenta corriente, que cayó un 64% interanual en agosto, a 2.500 millones de dólares. En el acumulado del año la baja es de un 29%, a 46.200 millones.

En los 12 meses hasta agosto, el déficit de cuenta corriente fue equivalente a un 4,34 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), sin cambios respecto al mes previo.

La cuenta corriente es la medida más amplia de las tracciones de un país con el exterior.

Las exportaciones, en tanto, cayeron un 17%, mientras que las importaciones retrocedieron un 22%. Las remesas de ganancias y dividendos hacia el exterior bajaron un 39% este año.

La inversión extranjera directa bajó un 36% en el año. Brasil atrajo 5.246 millones de dólares en inversión extranjera directa el mes pasado, dijo el Banco Central.

Para la Argentina, el déficit comercial acumulado con Brasil durante los primeros ocho meses, alcanzó los US$1284 millones, equivalente a casi todo el superávit comercial acumulado por la Argentina contra todos sus socios comerciales durante el mismo período.

"El acumulado de los primeros ocho meses de 2015 equivalió a menos de un tercio del correspondiente al mismo período del año pasado, dejando en evidencia el efecto negativo que el atraso del tipo de cambio real local, el mal desempeño de los mercados destino (Brasil, Unión Europea y China) y la contracción de los precios de los principales productos de exportación están teniendo sobre la única fuente genuina de divisas que queda dentro de la balanza de pagos local", sostuvo la consultora 'Ledesma', que agregó que esto habla "a las claras de la falta de dólares que tiene hoy el país".

El desplome del real le pone más presión a la Argentina y a la decisión del gobierno de Cristina Fernández, y de un eventual gobierno de Daniel Scioli, de no devaluar, o hacerlo en forma gradual.

Este año el peso argentino se devaluó apenas 9%, y se depreció apenas 12% respecto 12 meses atrás. Basta comparar lo que pasó con las monedas de ambos países para comprender el atraso cambiario en que quedó entrampada la economía argentina.

Según el boletín Focus que edita el Banco Central, los 4 reales por dólar será el tipo de cambio de 2016. Los 100 analistas de mercado que el BC consulta para elaborar su boletín habían dicho, a principios de 2015, que esperaban ver el dólar en 2,80 reales recién para el año que viene. La realidad superó todas las expectativas: el ajuste de la divisa norteamericana superó en 42,86% aquella previsión inicial.

Nada parece atenuar el pesimismo alrededor de una pronta recuperación de la economía brasileña. Según los analistas consultados por el Central brasileño, la contracción deberá ser mayor a lo esperado hace un mes atrás: anticipan para 2015 un retroceso del producto bruto interno de 2,7% con una inflación anual de 9,3%.

Los agentes del mercado consideran que las cosas pueden todavía empeorar si en las próximas semanas alguna otra agencia de rating de la deuda soberana decidiera bajar la nota de Brasil.

Hace dos semanas, la decisión de 'Standard & Poor´s' de ajustar hacia abajo la calificación del riesgo del país, que cayó al llamado "grado especulativo", llevó al gobierno y a las fuerzas políticas a la máxima tensión.

Pasados esos momentos, que llevaron a pensar a la oposición que la presidenta Dilma Rousseff no podría prolongar por mucho tiempo su mandato, los roces políticos bajaron un poco: especialmente las relaciones entre el Congreso y el Palacio del Planalto (la sede gubernamental).

Sin embargo, es imposible saber cuánto durará la 'calma'. El problema más agudo que enfrenta Rousseff y su gente en lo inmediato es lograr que el Parlamento le apruebe la "contribución a las operaciones financieras", también llamado "impuesto al cheque". Aunque el proyecto prevé una alícuota del gravamen baja, 0,02%, su aprobación ha encontrado fuerte resistencia entre los legisladores.

De más está decir que es un tributo rechazado por la población, que usa las cuentas bancarias para movimientos salariales. Mientras la desvalorización del real crea dudas (no se sabe dónde para) y redobla a mediano plazo las presiones inflacionarias, hay sectores que ya reciben beneficios de la devaluación: precisamente los grandes exportadores, tanto de materias primas como industriales.

'El Financiero' de México recuerda hoy que no hace tantos años, el mundo dirigía su mirada a Brasil, que acababa de reformar exitosamente su industria petrolera y acaparaba la inversión hacia Latinoamérica. Sin embargo, "hoy el mundo voltea a Brasil, pero por otras razones. Así como fue exitoso hace poco, ahora está al borde del colapso. Hoy Brasil es víctima del gasto superfluo, de la corrupción y un poco de la mala suerte":

"En el 2010, hace solo 5 años, Brasil creció 7.5%. (...) De 2011 a 2014 el crecimiento promedio fue 2%. Este año, la producción ya empezó a decrecer, la OCDE espera una disminución de 2.8% para 2015. La inflación se acerca al 10%. La tasa de desempleo en julio de este año fue 7.5%.

La disminución en la calificación de la deuda soberana brasileña, por parte de Standard & Poor´s, le quita el grado de inversión y la sitúa en terreno especulativo, complicando el escenario para la economía aún más. Si las otras dos calificadoras, Moody´s y Fitch, siguen la pauta que marcó S&P´s, y rebajan la calificación, puede darse una fuerte salida de capitales ya que los fondos de inversión suelen invertir únicamente en papeles con grado de inversión.

Brasil tiene un gobierno muy caro. En 2010, su gasto público representó el 43.5% del PIB, superior al de casi todos los países latinoamericanos. El sistema de pensiones de Brasil es uno de los más laxos del mundo. (...) Este sistema ocasiona una presión cada vez mayor en las cuentas públicas y un déficit creciente. La burocracia brasileña es enorme. (...)

La reforma energética que Brasil llevó a cabo finales de los 90s, permitió la participación de capital privado, nacional y extranjero, en la exploración, explotación y refinación de hidrocarburos en Brasil. (...)Sin embargo, con el paso del tiempo, Brasil ha ido dando pasos hacia atrás. (...) Y no hemos hablado del escándalo de corrupción gigante en el que está envuelta Petrobras y diversos funcionarios.

No es casualidad que Brasil esté atravesando un mal momento. Se han llevado políticas fiscales y monetarias altamente expansivas. (...) La rebaja en la calificación crediticia de la deuda soberana de Brasil pone en evidencia los graves problemas económicos que atraviesa, pero también, los complejos problemas políticos hacen la situación más crítica.

Salir del embrollo no será fácil. Hay reformas estructurales indispensables. Cortar el obeso gasto público y reformar el sistema de pensiones. Sin embargo, dado el poco apoyo y la mínima popularidad que tiene la Presidenta Roussef, es prácticamente imposible que estas reformas puedan pasar por el Congreso".

¿Quién está en el Congreso? Un hombre "maquiavélico, ambicioso, persistente, Eduardo Cunha (...) el cerebro detrás del 'impeachment' contra Rousseff", publica el sitio español 'El Confidencial'.

El hombre del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) es el "todopoderoso" presidente de la Cámara brasileña y rompió oficialmente sus relaciones con Dilma a mediados de julio y, desde entonces, se ha declarado "opositor al Gobierno", "librando una guerra abierta contra la primera presidenta del país dentro y fuera del Parlamento".

Según señaló Carlos Eduardo Lins da Silva, asociado del Brazil Institute en el Wilson Center al sitio español, "son enemigos personales. Sus relaciones son meramente institucionales".

"Es como un emperador, con un liderazgo muy fuerte en la propia Cámara", afirma por su parte David Fleischer, profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia.

Muchas llegan a calificarlo como el "hombre más poderoso de Brasil", otros como "un corrupto más involucrado en la trama millonaria del caso Petrobras. Cunha, de 57 años, ha sido acusado por el delator Julio Camargo de haber pedido un soborno de cinco millones de dólares dentro del llamado caso Lava Coches. Este político ultraconservador es uno de los 22 diputados investigados por la Fiscalía de la República por el escándalo de Petrobras (...)."

En los hechos, es el tercer hombre en la línea de sucesión presidencial, por detrás del vicepresidente Michel Temer, que también es líder del PMDB.

Por su enorme poder, según el diario 'Folha de S. Paulo' es que el propio Lula Da Silva, quien trabaja intensamente para que Dilma no se hunda, le habría pedido apoyo. Según Lula, el apoyo del PMDB es fundamental para garantizar la gobernabilidad del país. Sin embargo, Cunha desmintió siquiera haberse reunido con el expresidente.

Siempre según el sitio español, dicen que "Cunha es un corrupto que está acostumbrado a comprar el apoyo de los diputados a golpe de talonario. Tiene una lista de políticos afines y los financia para garantizarse su voto".

El presidente de la Cámara acumula hasta 60 casos judiciales contra sus acusadores en su afán de defender su honor. Es una tarea ardua, ya que, según la prensa brasileña, la reputación de Cunha estaría manchada por, al menos, 22 denuncias de presunta corrupción.

"El dinero que Cunha usa para comprar votos puede tener distintas procedencias: un esquema de desvío de fondos públicos como el de Petrobras; los lobbies evangélicos, o las fortunas privadas que quieren patrocinar proyectos de ley que les puedan beneficiar", señaló a 'El Confidencial' una fuente cercana a Cuhna que no reveló su nombre.

Fue líder de los tres partidos por los que ha pasado (PPB, PP y PMDB), y consiguió llegar a la presidencia de la Cámara sin contar con el apoyo del Gobierno. También fue tesorero en la campaña electoral de 1989 del expresidente Fernando Collor de Mello, considerado el político más corrupto de Brasil.

"El presidente de la Cámara también es conocido por sus ideas ultraconservadoras. Este evangélico es dueño de más de 150 dominios de internet con la palabra Jesús. "Cunha posee muchísimos dominios relacionados con temas religiosos y conservadores. Su objetivo es domesticar ideológicamente a las personas que se identifican con las ideas conservadoras que él representa. Sabe que internet es un instrumento poderosísimo para conseguir y mantener apoyos", cuenta Fábio Góis, reportero parlamentario de la revista Congresso em Foco", al sitio español.

Desde que asumió la dirección de la Cámara, Cunha ha dificultado muchos proyectos legislativos del Ejecutivo. El mayor ejemplo es la votación para aprobar la ley de reducción de la edad penal. "Usó un artificio de procedimiento para repetir una votación que había perdido y consiguió aprobar un texto polémico, rechazado en la primera votación por la mayoría de los diputados", recuerda Fábio Góis.

Contarían con el apoyo de tres políticos de renombre: Aécio Neves, competidor de Dilma Rousseff en las últimas elecciones; Geraldo Alckmin, gobernador de Sao Paulo, considerado el principal feudo anti PT de Brasil, y el expresidente Fernando Henrique Cardoso.

Según un columnista del semanario 'Veja', intentan que Rousseff se desangre poco a poco en el poder durante los próximos meses. Sin embargo, afirman que Cunha no odia a Dilma, como sugieren algunos comentaristas políticos, sino que odia todo lo que puede poner en peligro su poder.

En lo que coinciden muchos analistas internacionales es en que, si Dilma Rousseff finalmente cae, las consecuencias para toda América Latina podrían ser tremendas.

"Si el golpismo triunfase en Brasil y Rousseff abandonase el cargo, algo catastrófico, se produciría un efecto dominó en otros países de América Latina", asegura Luciana Santos, presidenta del Partido Comunista de Brasil (PCdoB).

¿Hay salida?

¿Cómo hará Brasil para recuperar la confianza de los mercados? Este asunto motivó una nota de la revista Knowledge@Wharton, de la escuela de negocios de Wharton School, de la Universidad de Pensilvania, en la cual opinaron varios expertos:

> L. Felipe Monteiro, profesor de Estrategia de INSEAD en Francia y miembro senior del Instituto Mack para la Gestión de la Innovación de Wharton School, comparó la situación de "Brasil con la salud de una persona para explicar lo que está ocurriendo. “Todo el mundo sabe que necesitamos hacer ejercicio y comer sano, y a veces solo actuamos cuando sufrimos un ataque al corazón”, explica. “Esto ha sido como un ataque al corazón para Brasil, que ahora tiene que comer sano y hacer ejercicio. Si el país continúa negando la situación, las consecuencias serían mucho más fuertes que un ataque al corazón, la vida del paciente podría estar en peligro”, avisa.

Según Monteiro, la presidenta del país, Dilma Rousseff, debe tomar medidas inmediatas para proponer un nuevo presupuesto que se ocupe de las principales preocupaciones sobre la estabilidad fiscal. “Se ha hablado de implementar nuevos impuestos. Pero antes de eso, tienen que poner sobre la mesa medidas creíbles para reducir los gastos. El Gobierno debe responder de una manera oportuna, profesional, transparente y creíble”, afirma. Del mismo modo, ve crucial que el Ejecutivo reevalúe los programas sociales que ha prometido y considere la posibilidad de recortes."

> Anita Kon, profesora de Economía de la Universidad Pontificia Católica de São Paulo, consideró, en la misma línea, que "en el corto plazo, y como reacción inmediata a la rebaja del rating, el Gobierno brasileño debe lograr un consenso político para llevar a cabo el ajuste fiscal necesario para eliminar el déficit fiscal y alcanzar un superávit primario más grande, que permita el pago de un coste de la deuda que tenderá a aumentar. Considera que el ajuste fiscal tiene que realizarse a través de medidas para contener el gasto, ya que el aumento de los ingresos a través de impuestos presionaría al alza la inflación. En cuanto a las empresas, afirma que su objetivo debería ser contener los costes, evitar la acumulación de inventarios, disminuir el margen de beneficio de su negocio y mejorar la innovación para permitir la reanudación de la producción a un menor coste."

Kon cree que "la reactivación de la actividad económica y reindustrialización del país para dar la vuelta a la actual situación requiere medidas adicionales en el mediano y largo plazo, tales como: “una política de reducción de los tipos de interés oficiales; el mantenimiento del tipo de cambio de la moneda a niveles que permitan ser competitivos en el comercio exterior y una mejor integración de la producción brasileña en la cadena de valor internacional; una extensa reforma fiscal para disminuir los impuestos sobre las recaudaciones empresariales; programas de inversión en logística, para mejorar el equipamiento de los puertos, aeropuertos, carreteras y transporte; y, finalmente, la disminución de la burocracia gubernamental”".

> Pablo Pincheira, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez opina que "para salir del pozo económico en el que se encuentra Brasil es necesario retomar cuanto antes la senda del crecimiento económico. Algo que no será fácil, ya que afirma que desde el punto de vista macro, se encuentra en una posición en la que ningún país querría estar. “Brasil se enfrenta a un escenario recesivo con inflación alta y con déficit fiscal alto. Esto cierra las puertas para que la política monetaria impulse al crecimiento porque deben vigilar que la inflación no siga en niveles elevados. De la misma manera, es difícil pensar que un gasto fiscal expansivo pueda ser una política sostenible y que, a partir de ahí, observemos una recuperación del crecimiento y la inversión. Así las cosas, el desafío macro más importante es volver a llevar el déficit fiscal a niveles razonables”, explica.

Pincheira opina que la enorme depreciación del real debería ayudar a estimular las exportaciones y el turismo, lo que abre un canal que podría compensar en parte el efecto de la caída en el precio del precio de las materias primas. Señala que si se compara con Chile, en el ultimo año la depreciación del real ha sido cercana al 50%, mientras que la de la moneda chilena no ha alcanzado el 30%, lo que significa que Brasil ha ganado competitividad en relación a Chile y a muchos otros países. “Este mecanismo de ajuste natural debería ayudar a recuperar la senda de crecimiento a mediano plazo”, opina.

> Finalmente, Valeria Moy, profesora de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y autora de la nota mencionada anteriormente de 'El Financiero', coincide en que "“la situación de la economía brasileña es extremadamente compleja, no solo en términos económicos, sino principalmente políticos”. Opina que la presidenta Rousseff ha desarrollado políticas fiscales altamente expansivas que han provocado un importante aumento del déficit. “En un entorno de dificultades globales, con la menor demanda de materias primas de la economía china y la perspectiva de aumento de tasas por parte de la Reserva Federal estadounidense, se vuelve muy difícil financiar este déficit”, advierte.

Moy se lamenta de que la crisis política hace muy difícil que se tomen las decisiones apropiadas para darle la vuelta a esta situación. Cree vital que Brasil adelgace su sector público, recorte el gran gasto ineficiente que tiene, y que realice grandes reformas en el mercado laboral y sus sistemas fiscal y de pensiones. “Tomar estas decisiones requiere apoyo importante del Congreso, para hacer frente al rechazo social y popular, y dados los (bajos) niveles de aprobación de la presidenta, es imposible que esto suceda”, prevé."