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El Club Alvear, renovado

El Club Alvear, renovado
22/02/2012 | La institución del barrio Aldana hará hoy realidad el sueño de contar con su estadio totalmente nuevo. El Gobierno lo incluyó en un programa de recuperación y hoy ve sus frutos. Otro eslabón para la historia de éxitos.


El Club Atlético Alvear, fundado un 18 de abril de 1936, edificó su historia en base a éxitos deportivos, en la que abundan las hazañas tanto en básquet –es el más ganador en la Asociación de este deporte junto a Regatas– como en fútbol, las dos principales actividades que sustentaron su existencia. Sin embargo, no ha logrado un crecimiento institucional ni de infraestructura de sus instalaciones acorde a su desempeño en el deporte, los factores y motivos han sido múltiples, algunos valederos otros no tanto. Hoy esta historia comienza a cambiar, beneficiado por el Programa de Recuperación de Instituciones Deportivas del gobierno de Ricardo Colombi, con sus instalaciones renovadas, tiene ante sí la oportunidad de abrirse camino entre los grandes de verdad, el peso de historia lo obliga.
Desde 1936 que el barrio Aldana cobija a su hijo más dilecto, más precisamente desde el 18 de abril, en que un puñado de aficionados al básquet y al fútbol, decidió fundar el Club Atlético Alvear, al que, luego de intensas deliberaciones lo identificaron con los colores celeste y blanco como la bandera nacional, pero con las rayas verticales. Se instaló en pleno corazón del barrio, en el predio del sector Este de la esquina formada por las calles Vera y Jujuy –hoy Rolón y Pampín respectivamente–, donde se ubicó la sede central, mientras con el tiempo lograban el predio de la avenida Armenia para la práctica del fútbol.

Los comienzos
Con mucho esfuerzo y sacrificio, los vecinos del barrio, formado principalmente por trabajadores, fueron desandando el camino que derivaron en la construcción de la cancha de básquet y luego la de fútbol.
La primera etapa de su vida en el básquet estuvo signada por el dominio casi abrumador del Club Pingüinos, mientras en el fútbol lograba algunos éxitos.
Sin embargo, en la década del 60, con unas instalaciones acordes a lo existente en aquel tiempo, en ambas disciplinas, comenzaba una historia llena de glorias.

Comienzan los
éxitos deportivos
El primer cambio que se registra en lo institucional es que la comisión directiva queda en manos de un grupo de trabajadores del antiguo Ministerio de Obras y Servicios Públicos que albergaba a la Flota del Estado, liderado por Roberto Vidal, que, junto con otros dirigentes como Salomón Neistat, Juan Torres –prominente comerciante de la zona– Alberto Casafuz, Raúl Miérez (padre), los hermanos Ahumada, el Manco Rodríguez, Zanutti, Urtado, y los integrantes de la numerosa familia Pintos y tantos otros a los que se les pide disculpas por no identificarlos, comienzan a escribir una de las porciones más gloriosa de la historia del club y del básquet local, siempre con esfuerzo y con los vecinos del barrio como principal sostén, en cada casa se hacía algo por la institución, desde vender una rifa hasta aportar para los gastos de funcionamiento, salvo el lavado de las camisetas y mantenimiento de las pelotas –por ese entonces de cuero– de la primera de básquet que se cuidaban celosamente en el domicilio de la calle España y Quintana, familia Neistat.
Don Cana, como le decían a Roberto Vidal, como un artesano aplicado fue moldeando a numerosos basquetbolistas, entre ellos a otro trabajador de la Flota del Estado que luego sería el orgullo del club y una gloria del básquet correntino, Pedro Pilú Gómez, que junto con otros extraordinarios deportistas como el zurdo Beisel, Genaro Lezcano, Leandro Vargas, Numa Báez, Alberto Cejas, Raúl Miérez (hijo), Alberto Caballero y Gilberto Meza, Chiche Wells y los más jóvenes Ismael Almirón, Lito Ruiz y Juan Aguirre, a fines de los 50 y principios de los 60, lograron una sucesión de títulos y hazañas, entre los que sobresalen triunfos en los entonces durísimos torneos provinciales, o aquel recuerdo imborrable según los memoriosos de pelearle de igual a igual al Unión Santa Fe del extraordinario Orlando Peralta, icono del básquet de aquella provincia y hombre de la selección nacional, en un inconcluso –a causa de una torrencial lluvia– cuadrangular realizado en el Club Arroyito.
Los éxitos de los equipos de básquet fueron éxitos del barrio y tomados y celebrados como tales, a la vez que generaron una participación de jóvenes en las actividades del club incomparables, un distintivo hasta la fecha, ya que cada caída del sol cuando la tarde comienza su fin, alberga la ilusión de decenas de jóvenes, que desde aquellos tiempos –décadas del 50 y 60– se dan cita para encarar la práctica del básquet y recibir las enseñanzas de aplicados maestros.

Un clásico sin igual
La historia del Club Alvear tiene su contraparte extraordinaria en el Club de Regatas Corrientes, que tenía y tiene sus instalaciones deportivas en el Parque Mitre, a solo 250 metros de las del conjunto de la Aldana, y que también nutrió su historia con notables equipos de básquet y extraordinarios jugadores, como los hermanos Cattaneo y luego Tono Dusset, Tonio Arriola, Hugo Álvarez, Stegelman, José Contte, y Franco y Juan Carlos Carballo, estos y los equipos de sus vecinos del Aldana dieron vida a un verdadero clásico, que por un par de décadas se convirtió en el principal atractivo del básquet local, asumiendo uno el rol del equipo rico de la ciudad, Regatas, y el otro el humilde, Alvear, que le brindó un atractivo extra y que hizo vibrar a generaciones de aficionados, a pesar que el básquet local se nutría de extraordinarios conjuntos como San Martín, Juventus, Hércules, El Tala y Córdoba. Alvear y Regatas, monopolizaron los títulos de la Asociación Correntina de Básquet, con 21 títulos para los del Parque y 17 para Alvear a la fecha, siendo este el último campeón de la Asociación local.

Los equipos de
Verdún Zalazar
A mediados de los 70, la extraordinaria generación de básquet del Club Alvear que tantos éxitos le había dado, ya entrada en edad fueron dejando la práctica del básquet, solo con Ismael Almirón y Juan Aguirre como legado de aquellos notables basquetbolistas vivió un proceso de transición con jugadores muy jóvenes que conformaron la base de una nueva época de triunfos que se avecinaba. Irrumpió en la conducción del club el empresario local Alberto Verdún Zalazar, que generó una verdadera revolución en la entidad y, con su generoso aporte, permitió que la entidad escribiera otra página de gloria deportiva en su rica historia, en la que hay múltiples hechos que merecen destacarse.

Jugadores y técnicos
de primer nivel
Al influjo del apoyo de Verdún Salazar y su familia, el Club Alvear dejó de lado la humildad que lo caracterizó a través del tiempo, pasó a adquirir los mejores jugadores del medio, formando verdaderas selecciones, llegaron Omar Pacho Cóceres, Matungo Ledesma, Mario Benítes, Hugo Sánchez, Guido Barreiro, Héctor Castillo, Francisco Rajoy, más adelante Gustavo Muller, Eduardo Sicco –cuya adquisición por parte de Alvear generó un verdadero cisma en el Club de Regatas de donde era originario el jugador–, por nombrar algunos de los más reconocidos, los que junto a Eduardo Romero, Víctor Cola Gómez y Germán Loza, entre otros, de las inferiores del club repitieron las conquistas de los años 60.
Además de los notables jugadores, Alvear en ese tiempo incorporó a los más destacados directores técnicos de la zona, como los casos de César Putallaz, luego a Antonio Mano, que venía de destacarse en Unión Progresista de Villa Ángela y que luego dirigió al Club Córdoba en su paso por la Liga Nacional B, a este le siguieron el brasileño Damasceno López, los correntinos Eduardo Pfleger, Coco Stegelam, entre otros.

Un triunfo inolvidable
El Club Alvear que en 1977 ya había conformado una poderosa fuerza basquetbolista fue el encargado de romper una racha de triunfos de la selección goyana en los torneos provinciales que se realizaban en el interior, que parecía interminable. El Provincial se realizó en Curuzú Cuatiá y Alvear fue designado por las autoridades de la Asociación de Básquet de Capital para que la represente en esta competencia. El conjunto del Aldana fue reforzado con Rolando Oraizón, del Club San Martín, y Rolando Maróttoli, de Juventus. En una final anticipada Goya fue rival en la semifinal, un conjunto integrado, entre otros, por Hugo Sánchez –por aquel tiempo de reciente incorporación a Alvear proveniente de Unión de Goya–, los tres hermanos Lacava, entre ellos Roberto que era el más destacado; Gustavo Bartlet, Pedro Forniés, Roberto Carpio, Perrota, Ferragut, Juan Galarza y otros extraordinarios basquetbolistas . Capital –Alvear– fue contundente. Venció a Goya por 27 puntos de diferencia. El conjunto inicial fue con Héctor Castillo, Víctor Cola Gómez, Eduardo Romero, Orlando Romero, Omar Cóceres; también formaban parte de ese conjunto Humberto Barreto, Luis Gómez, Ismael Almirón y Lito Riquelme. La final fue contra el local Curuzú, que tenía como principal figura a Matungo Ledesma –ya por ese entonces también jugador de Alvear– y Capital la ganó con comodidad. Tal vez la enorme cantidad de triunfos logrados por Alvear tras ese torneo dejaron esta verdadera hazaña algo relegada, aunque sin dudas fue todo un acontecimiento, ya que Goya era imbatible en el interior.

Las exigencias superaron
a la institución
Alvear siguió cosechando éxitos en la década del 80 y principios de los 90, siempre al influjo de los grandes equipos formados por el poderío económico aportado por Verdún Salazar, y luego con la permanente aparición de notables basquetbolistas de sus semilleros continúo cosechando éxitos.
El retiro de Verdún de la actividad dirigencial del básquet, generó inconvenientes a la institución, que con el apoyo incondicional del barrio se las arregló para seguir dando batalla, aunque los éxitos deportivos fueron más esporádicos, ante el fuerte éxodo de figuras que sufrió. De igual forma, Alvear es una de las dos instituciones que no descendió nunca de categoría.
Los tiempos modernos trajeron otras exigencias, el apoyo del barrio siempre se mantuvo firme pero ya no fue suficiente para encarar el básquet profesional, y Alvear quedó relegado a un plano local, mirando de lejos cómo su otrora clásico rival Regatas y un renovado San Martín asumieron la representación correntina en el básquet de primer nivel. De igual manera el semillero de Alvear sigue dando frutos y sus jugadores prestigian a numerosas instituciones locales.

También el fútbol y
el básquet femenino
El fútbol también fue un orgullo de la institución, sin tantos logros deportivos como el básquet, pero con nombres ilustres para el deporte local, como los hermanos Raffart, Cacho Verdún , Delpino, Plin Badaró, los hermanos Ismael Pele y Quico Almirón, este último puntal del equipo de Boca Unidos donde compartió la delantera con Leopoldo Luque y en la actualidad el notable Hilario Navarro, arquero titular del Club Independiente de Avellaneda.
De la misma manera, los equipos femeninos fueron sensación en sus tiempos con múltiples conquistas, dando gran cantidad de figuras a la selección local.

Básquet de selección
El Club Alvear tiene el orgullo de que por sus filas pasaron jugadores de la selección nacional como en ninguna otra institución local, casos de Pedro Pilú Gómez, que incluso jugó el sudamericano de Chile en la década del 60; Genaro Lezcano, que se incorporó a la misma tras emigrar al básquet de Bahía Blanca; Mario Benítez y los preseleccionados Omar Coceres, incorporado por el técnico Ripullone, y Eduardo Romero, preseleccionado nacional juvenil.
Las selecciones correntinas también en toda su historia en todas sus categorías han sido nutridas por jugadores del Club Alvear, como también fueron la base de los campeones y subcampeones argentinos de la Escuela Regional, a mediados de los 70.

Dirigentes que
merecen nombrarse
La dirigencia del Club Alvear a lo largo de su historia dio muestras de cómo con el esfuerzo se pudo sostener una institución exitosa, el trabajo y sacrificio fue la característica distintiva, la humildad de estos nunca fue un impedimento para hacer frente a los compromisos de la entidad. Por todo ello y por dejar el alma por Alvear, vale mencionar a Poroto Casafuz, Zoilo Mendoza, Salomón Neistat, Raúl Klein, Guali Pintos, Rodríguez, Guzmán, Héctor y Coti Romero, Carranza, Beto Krujoski, Raúl Miérez, Alberto Romero, Humberto Menta Barreto, Delpino, Tito Rodríguez, José Carranza, Ramón Quiroz, Papochín Aguilar, Cachito Medina , Rito Villanueva y Popo Verdún, que desde su silla de ruedas condujo por años los equipos infantiles y cadetes, entre otros tantos que también merecen ser reconocidos, y hoy César Gómez, Atilio Checenelli y otros que siguen la posta dejada por estos.

El Aldana, un aliado
de toda la vida
La vida institucional del Club Atlético Alvear tuvo signada su historia por la simbiosis que logró con el barrio donde está situado, como en muy pocos casos en la ciudad, este prácticamente se fusionó con el club, ser del Aldana era ser de Alvear. Es cierto que hubo muchos jugadores que no nacieron ni residían en el barrio, pero no había vecinos que no sintieran al club como suyo, y así es que en toda su historia se unieron en el festejo por los triunfos, se entristecieron con las derrotas y sufrieron cuando los problemas desbordaban a la institución, pero así y todo el barrio Aldana siempre tuvo el orgullo de ser la residencia del Club Alvear, un hijo que lo impregnó de alegrías y tristezas, y que hoy nuevamente les da motivo para llenarse de felicidad.