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19/11/2015 | 20:17hs
•EL MUNDO

"El islamofascismo nos declaró la guerra y ni estamos ganando la partida ni estamos frenando el fenómeno"

Si bien en estos días se habla muchísimo de la siempre polémica Pilar Rahola por su 'baño de realidad' a Karina Rabolini en la mesa de Mirtha Legrand, y luego algunos ácidos comentarios acerca de Cristina Fernández de Kirchner, ella desembarcó en la Argentina con la distribución de su ensayo más reciente, "¡Basta!", acerca del crecimiento del "islamofascismo", la ofensiva del terrorismo jihadista en Europa.

(A Pablo Sirvén, del diario La Nación, ella le confesó: "Era una entrevista que duró alrededor de media hora. Cuando acabamos estaban dando la noticia de lo que sucedía en París. Y es en ese momento en que dices qué rabia, que asco es tener razón. Cada día del mundo pido que me equivoque en todo lo que digo.") A propósito de la filóloga, política, periodista y tertuliana radiofónica y televisiva catalana Rahola, aquí un fragmento muy actual de su trabajo más reciente:

"(...) Hay que decir BASTA a muchas de las barbaridades que permitimos, que marcan con claridad las líneas rojas de nuestro sistema de valores, y entender que la libertad es una conquista que hay que proteger antes de que sea necesario reconquistarla. (...)"
por PILAR RAHOLA

(….) Los defensores de la sociedad abierta hablaban a las personas sobre los defectos del comunismo. Pero la obra de Marx era objeto de discusión en las universidades, en páginas de opinión de los periódicos y en las escuelas. Los disidentes que huyeron del Este podían escribir, hacer películas, dibujar y utilizar su creatividad para convencer a los ciudadanos de utilizar su creatividad para convencer a los ciudadanos de Occidente de que el comunismo no era ni por asomo el paraíso en la Tierra. A pesar de la censura brutal del Este y de la autocensura de muchos occidentales que idealizaban y defendían el comunismo, al final se ganó la batalla.

Hoy, el reto al que se enfrenta la sociedad libre es el islamismo, una doctrina atribuida a un hombre llamado Mahoma Adbulah que vivió en el siglo VII y que es considerado el profeta. Muchos de sus seguidores son personas pacíficas; no todos los musulmanes son fanáticos, y quiero dejar muy claro que tienen perfecto derecho a ser fieles a sus creencias. Pero dentro del islam hay un movimiento intransigente que rechaza las libertades democráticas y pretende destruirlas. Estos islamistas intentan convencer a otros musulmanes sobre cuál es la mejor forma de vida. Pero cuando quienes se oponen al islamismo intentan denunciar las falacias ocultas en las enseñanzas de Mahoma, entonces se les acusa de blasfemos, socialmente irresponsables e incluso islamófobos o racistas. No se trata de raza, color, ni tradiciones. Se trata de un conflicto de ideas que va más allá de razas y fronteras. (...)

Conclusión

"Les decimos a los adoradores de la cruz que continuaremos nuestra yihad y que nunca nos detendremos, hasta que Dios nos avale para cortarles el cuello y enarbolar la bandera del islam, hasta que gobernemos todos los pueblos y naciones. Entonces solo será aceptable la conversión o la muerte con la espada."
Consejo Consultivo Mujaidín,
organización global de Al-Qaeda en Irak,
en un comunicado colgado en internet en 2012


Aunque este libro intenta dar un puñetazo a la conciencia, apretar el botón de alarma, ni tiene todas las respuestas para enfrentarnos al fenómeno que nos amenaza no lo pretende. Es evidente que, ante este nuevo totalitarismo, tenemos más interrogantes que soluciones, y aún estamos elaborando la forma más eficaz de defendernos. Pero dado que el fenómenos ya lleva miles de miles de muertos, que no ha parado de crecer, que tiene un poder financiero extraordinario, que cuenta con miles de voluntarios por todas partes y que sabe emplear la tecnología del siglo XXI con eficacia letal, ya va siendo hora de que comencemos a tomarnos muy en serio la amenaza.

En la Torá hebrea hay una frase que es toda una premonición: "Si tu enemigo dice que quiere matarte, créetelo". Y sin embargo, actuamos como si no nos atañera, como si pasáramos de largo, como si no nos lo creyésemos del todo. Igual que hicimos con Hitler… Y entonces, cuando nos llegan los refugiados por millares, huyendo de la violencia, el miedo y la desesperación vinculados con los conflictos yihadistas, nos quedamos con cara de póquer, sin capacidad de reacción y haciendo lo que hemos hecho siempre: cerrar las puertas. ¿No fue así como actuamos con los judíos supervivientes de los campos de exterminio? Era nuestra vergüenza, pero no quisimos que fuesen nuestras víctimas. Y los abandonamos a su suerte…

Igual que hacemos ahora. Abandonamos a las víctimas del islamofascismo y, al mismo tiempo, no nos preparamos para las dos amenazas que nos acechan por los flancos: por un lado, el yihadismo, que no ha declarado la guerra, que ha convertido el mundo en su trinchera y que acumula destrucción y sangre allá por donde pasa; por otra parte, las dictaduras islamistas, que además de ser a menudo cómplices del yihadismo, dedican enormes cantidades de dinero a promocionar una ideología fascista con base islamista. Y los dos fenómenos tienen vasos comunicantes; por eso tantos jóvenes musulmanes occidentales se van a luchar en la yihad, por eso no es creíble nuestra determinación de parar el fenómeno… Y por eso no los vencemos.




Link:
http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/20051_el_islamofascismo_nos_declara³_la_guerra_y_ni_estamos_ganando_la_partida_ni_estamos_frenando_el_fena³meno-2.htm