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09/02/2015 | 14:19hs
•EL MUNDO

Durísima 1ra. derrota de Dilma Roussef

El Gobierno de Dilma Rousseff sufrió su primera gran derrota de la nueva legislatura en la apertura del Congreso brasileño, celebrada este domingo 01/02. El diputado Eduardo Cunha, del PMDB, resultó elegido como presidente de la Cámara de Diputados en la primera vuelta.

Cunha, un viejo dolor de cabeza para el Gobierno de Dilma, recibió 267 votos, 10 más que los necesarios, tras efectuar una campaña que recalcaba la separación entre los legisladores y el Ejecutivo. El consuelo que recibió la mandataria en la jornada es que su candidato como presidente provisional del Senado, Renan Calheiros, también del PMDB, fue reelecto sin sobresaltos. El dato es muy interesante porque en la Argentina, cuando existió la posibilidad de una situación similar, en diciembre de 2009, opositores absurdos como los de la UCR, se negaron a tomar el control de la Cámara baja afirmando que debían dejarlo en manos del Frente para la Victoria por una cuestión protocolar.

Juan Arias, corresponsal en Brasil del diario El País, acerca de Eduardo Cunha (foto) y la derrota de Dilma: "De no haber caído en la tentación de minar con toda la fuerza de su Gobierno la candidatura del conservador Cunha, que pertenece al mayor de sus partidos aliados y no a la oposición, en vez de haber mantenido neutralidad, podría haber “perdido ganando”. Habría dado una señal democrática de que el poder ejecutivo respeta las decisiones soberanas del otro poder independiente, el legislativo." Y remató: "El Gobierno prefirió sin embargo la confrontación y lanzó contra dicha candidatura la del petista, Chinaglia, convencido de que acabarían derrotando al candidato díscolo de la mayoría. Perdió el Gobierno y perdió el PT, revelándose una vez más que ambos se hallan en uno de los momentos más críticos de la política de los últimos años, y que ya no ejercen en el Congreso la fuerza de antaño."
 La Cámara de Diputados de Brasil infringió el domingo 01/02 una severa derrota a la mandataria Dilma Rousseff al elegir como presidente del cuerpo al diputado Eduardo Cunha, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), independiente del gobierno aunque considerado como un opositor por el Palacio del Planalto, informó la web 247.

El PMDB es una fuerza muy heterogénea: el compañero de fórmula y vicepresidente Michel Temer es el presidente del PMDB en uso de licencia; el presidente provisional del Senado, Renan Calheiros, es del PMDB y goza de la confianza de Dilma. Pero Cunha también es del PMDB y resulta un opositor tenaz.

Conservador, evangélico y polémico, Cunha es, tras su consagración como presidente de la Cámara de Diputados, el N°2 en la sucesión presidencial, detrás del vicepresidente Temer...

Legisladores del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) festejaron la victoria de Cunha debido a que consideran que ayudará a dividir y debilitar la gran base de apoyo a la mandataria Dilma Rousseff.

Sin embargo, en su primer mensaje tras ser elegido, Cunha hizo un discurso de tono conciliador. "Nunca en ningún momento dijimos que seríamos oposición y también dijimos que no seremos sumisos", explicó, agregando que quería llevar una "palabra de tranquilidad" al Poder Ejecutivo.

"No hay de nuestra parte ninguna represalia. El Parlamento, por su independencia, sabe reaccionar y reaccionó con el voto... Pasada la disputa, esto es un episodio pasado", indicó.

El nuevo presidente de la Cámara de Diputados se enfrentó al Gobierno de Rousseff particularmente durante el desgastante proceso de votación de la Ley de Puertos, en 2013. Él tendrá el poder de definir lo que irá a votación en la Casa. Sin estar alineado con el Palacio de Planalto, pese a formar parte de la base del Gobierno, Cunha puede traer problemas a la mandataria si pauta proyectos que podrían obligar al Ejecutivo a hacer más gastos de los que tenía planificados, sobre todo en un año en que había planeado un ajuste económico.

Otro punto de choque entre Rousseff y Cunha es que éste ya se ha manifestado a favor de la creación de una nueva Control para la Industria de Petrobras, y que se ha declarado totalmente en contra de la reglamentación de los medios, una propuesta que el PT ha intentado aprobar desde hace años ("sólo por encima de mi cadáver", dijo Cunha). Un riesgo más remoto es que apoyase un proceso de impeachment (destitución) a consecuencia del escándalo de Petrobras, pero el propio Cunha ha dicho que no está en sus objetivos. En cualquier escenario, la mandataria necesitará el apoyo del nuevo presidente de la Cámara para llevar adelante sus proyectos.

Cunha presidirá la Cámara baja por 2 años y fue electo en 1ra. vuelta en la votación electrónica realizada por sus pares en Brasilia. Oriundo de la ciudad de Río de Janeiro, Cunha está en su 4to. mandato como diputado, siempre por el PMDB.

En su campaña para presidente de la Cámara baja dijo que no sería ni sumiso ni hostil al Gobierno. Sin embargo, ha liderado en el pasado rebeliones de legisladores aliados del oficialismo contra propuestas gubernamentales enviadas al Congreso.

El legislador, que se enfrenta a minorías sexuales con promesas tales como la creación del Día del Orgullo Heterosexual (y se opone al matrimonio homosexual), recibió 267 votos, ante 136 del petista Arlindo Chinaglia, en un cuerpo de 513 miembros. Otros candidatos derrotados fueron los legisladores Júlio Delgado (PSB) y Chico Alencar (PSOL)

Parafraseando a la ecologista Marina Silva, que acuñó el dicho de que se puede “ganar perdiendo” y “perder ganando”, se podría decir que Rousseff, ganadora de las últimas presidenciales, no solo ha sufrido su primera gran derrota política, sino que ha “perdido perdiendo”, escribió Juan Arias, corresponsal en Brasil del diario El País, de Madrid.

Él agregó: "De no haber caído en la tentación de minar con toda la fuerza de su Gobierno la candidatura del conservador Cunha, que pertenece al mayor de sus partidos aliados y no a la oposición, en vez de haber mantenido neutralidad, podría haber “perdido ganando”. Habría dado una señal democrática de que el poder ejecutivo respeta las decisiones soberanas del otro poder independiente, el legislativo."

Y remató: "El Gobierno prefirió sin embargo la confrontación y lanzó contra dicha candidatura la del petista, Chinaglia, convencido de que acabarían derrotando al candidato díscolo de la mayoría. Perdió el Gobierno y perdió el PT, revelándose una vez más que ambos se hallan en uno de los momentos más críticos de la política de los últimos años, y que ya no ejercen en el Congreso la fuerza de antaño."

La agenda del nuevo presidente de la Cámara baja no coincide con posturas consideradas "progresistas" defendidas por el Partido de los Trabajadores (PT).




Link:
http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/18459_dura­sima_1ra_derrota_de_dilma_roussef-2.htm