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03/07/2013 | 13:55hs
•EL MUNDO

El Papa despidió al director y subdirector del banco vaticano

CIUDAD DEL VATICANO (Vatican Insider). No hay dos sin tres. Después del nombramiento del nuevo prelado del IOR y de la creación de una comisión de investigación, por voluntad de Francisco, el director general, Paolo Cipriani, y el vicedirector, Massimo Tulli, han renunciado al Instituto para lasa Obras de Religión.



por ANDREA TORNIELLI




Algo parecido a la medida que hace algunos meses se asumió en relación con monseñor Nunzio Scarano, el prelado contador de la APSA acusado de lavado de dinero y arrestado por corrupción y fraude. Una medida, pues, que no tiene precedentes y que indica claramente el cambio que se está llevando a cabo y la voluntad de no dejar ninguna zona de sombra en la gestión de las finanzas vaticanas.

Ernst von Freyberg recibirá la ayuda de Rolando Marranci, en calidad de vicedirector, y de Antonio Montaresi en la nueva posición de Chief Risk Officer, con la responsabilidad de compliance y proyectos especiales. Rolando Marranci fue Chief Operating Officer en un conocido banco italiano con sede en Londres. Antonio Montaresi, en cambio, fue Chief Risk Officer y Chief Compliance Officer en varios institutos de los Estados Unidos.

De las interceptaciones del monseñor parecía surgir, efectivamente, la complicidad del “management” del IOR, que habría autorizado sin problemas ingentes movimientos de dinero. Pero es evidente que no habríamos llegado a este paso clamoroso sin el nuevo curso que ha indicado el Pontífice argentino. La magistratura italiana tendrá que verificar las responsabilidades de Scarano, que durante su primer interrogatorio rechazó cualquier acusación, y establecer cómo obtuvo las autorizaciones para operar de esa manera con sus cuentas: ¿los “managers” del IOR creían que actuaba en nombre de la APSA? ¿Cuál era la información que tenían al respecto?

De cualquier manera, lo que ha quedado en evidencia es la falta de funcionamiento del sistema de vigilancia. A pesar de las repetidas y tranqulizadoras declaraciones públicas sobre el «sistema que funciona» por parte del presidente von Freyberg y del director de la AIF (la Autoridad de Información Financiera Vaticana), René Brülhart, en el caso de Scarano los que comenzaron a indagar y dieron los primeros pasos fueron los magistrados italianos.

En junio de 2012, pocos días después del brutal despido del presidente Ettore Gotti Tedeschi, el director general del IOR organizó una visita guiada por el Instituto para unos 50 periodistas. En aquella ocasión, Cipriani, en compañía del vicepresidente Tulli y otros cuatro dirigentes, repetía que el IOR quería «quitar el velo de secreto» que cubre las actividades y las sospechas de que el “banco del Vaticano” podría seguir siendo usado para operaciones poco limpias. Cipriani también subrayó que los servicios que ofrecía el IOR «fueron concebidos en el respeto de los principios éticos fundamentales de la Iglesia católica». El director había afirmado que «desde 1996 existe un sistema informático que no permite operaciones opacas; si en el pasado hubo muchas cuentas extrañas, ahora y ano es posible, no puede salir ni entrar un solo euro sin dejar huellas».

Hace dos semanas, el mismo Cipriani, en una entrevista con “Il Giornale”, además de haber definido como «esencial» y «necesaria» para la libertad de la Iglesia la existencia de un banco en el Vaticano, tranquilizaba indicando que «he predispuesto medidas para prevenir los riesgos de lavado de dinero».

Cipriani fue nombrado director en lugar de Lelio Scaletti, que dejó la dirigencia del IOR con más de ochenta años en 2007. El nuevo director, proveniente del mundo bancario italiano, era considerado como un personaje cercano al ex Secretario de Estado Angelo Sodano y al entonces prelado del “banco vaticano”, monseñor Piero Pioppo. Pero instauró también una buena relación con el sucesor de Sodano, el actual Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone.

Tanto Cipriani como Tulli, además del entonces presidente Gotti Tedeschi, estuvieron bajo las investigaciones de la procuraduría de Roma por una transferencia anónima de 23 millones del IOR a la JP Morgan de Frankfurt, vía el Credito artigiano (20 millones) y la Banca del Fucino (3 millones). La investigación no ha terminado y la suma volvió al Vaticano. Obviamente, la renuncia no equivale ni a una condena ni al hecho de que haya sido confirmada la responsabilidad de los “managers”. Pero es una señal muy clara, que va no solo al interior de la Curia, sobre la voluntad de poner en marcha verdaderamente la transparencia.
 




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http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/15703_el_papa_despidio_al_director_y_subdirector_del_banco_vaticano-2.htm