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06/10/2012 | 16:50hs
•EL MUNDO

Lo que hay que saber sobre las elecciones en Estados Unidos

Romney recuperó vida en el 1er. debate con Obama. Mitt Romney logró el resultado que necesitaba para revivir su candidatura e insuflar aire fresco en la carrera por la Casa Blanca.

 

El primer debate presidencial no dejó frases para el recuerdo. Pero el aspirante republicano expuso sus argumentos con claridad mientras que Barack Obama pareció adormilado e inseguro en sus respuestas. El debate se celebró en la Universidad de Denver y se extendió durante 90 minutos en los que ambos candidatos se enzarzaron en una polémica constante sobre el desempleo, la Sanidad pública o la reducción del déficit público. Hubo fragmentos demasiado técnicos para atraer la atención del ciudadano comun. Pero también pasajes muy vivos como cuando Romney acusó al Presidente como el responsable de la anemia de la economía estadounidense. "Seguir adelante con la situación actual no va a ayudar a los americanos que sufren", afirmó. "Usted aumentó los impuestos y destruyó empleos".


Mitt Romney se reincorporó a la carrera proselitista que tenía perdida. Sólido, agresivo, más convincente que nunca, el candidato republicano sacó ventaja de la ocasión y obtuvo oxígeno suficiente para alargar la pelea.

Aunque el debate, el 1ro. de los 3 que sostendrán los candidatos a la Presidencia de USA, no aportó ni una frase gloriosa que marcara la noche y pase a la historia, Romney estuvo por encima de su rival y, sin ofrecer recetas específicas, dio la sensación de tener un mejor plan para este país.

Barack Obama estuvo desconocido. Aunque los debates nunca han sido su fuerte, en esta oportunidad se le vio particularmente desenchufado. Lo que más se recordará de su actuación es que pasó la mayor parte del tiempo con la vista en el suelo, supuestamente mirando sus anotaciones, pero, en las pantallas de televisión, con una triste imagen de abatimiento.

El Presidente estuvo a la defensiva, inseguro y bastante previsible en su argumentación. No se puede decir que cometiera errores de bulto ni que dijera nada contradictorio con lo que ha sostenido en las últimas semanas. Pero tampoco aportó nada ni transmitió la emoción que suele ser habitual en sus discursos y actuaciones en solitario.

Obama y Romney hablaron casi todo el tiempo de economía y de sus derivaciones en los programas sociales que afectan a los ciudadanos. Ninguno de ellos incluyó novedad alguna ni sorpresas dignas de mención. Por lo general, el debate fue aburrido, excesivamente técnico y con escasa participación del moderador, el periodista Jim Lehrer. En cuanto a los hechos y los datos, poco que reseñar. Pero, en cuanto a las impresiones, que, probablemente cuentan más en este tipo de acontecimientos, Romney obtuvo mejor nota.

Hay que esperar para comprobar cómo se refleja eso en las encuestas, que ahora mismo favorecen a Obama. Pero no sería sorprendente que Romney obtenga un repunte y recupere el aliento.

Quedan 2 debates más, y en los próximos Obama tendrá que acudir mejor preparado y, sobre todo, con más ánimo.

El aspirante republicano intentó presentar a Obama como un político frívolo que centró sus esfuerzos en aprobar su reforma sanitaria en lugar de dedicarse por entero a resolver los problemas económicos que heredó de su predecesor.

El Presidente respondió presentando las propuestas de Romney como un remedo de las de George W. Bush pero sus argumentos fueron menos convincentes que los anuncios de su campaña, que subrayan desde hace meses el mismo mensaje en los estados que prometen dirimir esta carrera electoral.

10 puntos abajo en las encuestas, el ex gobernador de Massachusetts salió al debate mucho más despierto que Obama y con un objetivo evidente: desmontar la caricatura que lo retrata como un millonario que no comprende los problemas del hombre corriente y que subirá los impuestos a las clases medias.

El Presidente atacó la vaguedad de las propuestas fiscales de su rival y se preguntó con sarcasmo si las escondía "porque eran demasiado buenas".

Pero Romney respondió atacando punto por punto la gestión económica de Obama, y prometió: "No pienso recortar el presupuesto de Educación".

Romney, afirmó hoy que el nivel de endeudamiento de USA "simplemente no es moral" (alcanza a US$ 16 billones), mientras el presidente Barack Obama criticó el plan de su rival para reducir ese elevado déficit porque no funcionará sin aumentar las "cargas" a la clase media.

Obama "prefiere aumentar los impuestos", afirmó Romney. "El Presidente ya dijo que iba a reducir el déficit a la mitad, pero no ha hecho el trabajo", subrayó Romney.

Obama dijo que "las matemáticas" y "el sentido común" muestran que la propuesta de Romney no es una receta para crear empleos ni para reducir el déficit sin hacer "recortes drásticos" en educación y aumentar las "cargas" a la clase media.

"Si creen que podemos recortar impuestos en US$ 5 billones y añadir US$ 2 billones en gastos adicionales que el Ejército no ha solicitado (...) y ofrecer deducciones a los estadounidenses más privilegiados y que no tendremos que pagar la factura, entonces el plan del gobernador Romney puede funcionar para ustedes", ironizó Obama.
 

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Sin lugar a dudas, el mundo está cambiando. En plena crisis europea, y un panorama económico que tampoco le resulta favorecedor, Estados Unidos intenta mantenerse como la primera potencia mundial, mientras que China, India y Brasil se erigen como nuevas fuerzas.

A nivel nacional, el país se encuentra profundamente dividido: los demócratas y los republicanos debaten qué políticas implementar para combatir el déficit y la deuda. Mientras tanto, la nación se enfrenta a una nueva etapa de rebeliones en Medio Oriente.

La población de Estados Unidos también es distinta. En 1950, la comunidad latinoamericana no superaba el 1%. Hoy ronda el 15% y ya es la minoría más grande en el país, superando incluso al porcentaje de afroamericanos. En este contexto, Barack Obama y Mitt Romney se disputan la presidencia del país durante los próximos cuatro años.

"Las dos campañas están enfocadas en la economía pero cada candidato tiene distintos planes", explica Daniel DiSalvo, titular de cátedra de Ciencias Políticas en el City College of New York (CUNY). "Obama quiere defender a la clase media mientras que Romney busca fortalecer a las empresas bajando los impuestos", acota.

DiSalvo agrega: "Estas elecciones están centradas en la política interna de Estados Unidos: hay un 8% de desempleo y una mayoría que cree que el país va en una dirección equivocada".

Según el experto, que estuvo una semana en Buenos Aires dictando un seminario organizado por la Comisión Fulbright, "la campaña de Obama ataca fuertemente a Romney y al estado de sus finanzas" mientras que "la campaña de Romney ataca a Obama y sus políticas sociales". Sin embargo, "ninguno de los dos candidatos explica en detalle su propuesta para gobernar".

De acuerdo con el profesor Mark P. Jones de la Universidad de Rice, se espera que el porcentaje de participación en estas elecciones sea menor que en 2008. "Calculamos que un 60% de la población va a votar", dice. "Los estados que definen las elecciones son Florida, Ohio, Virginia, Colorado, Iowa, Nevada y New Hampshire". Mientras tanto, estados como Texas o Nueva York no están en disputa, ya que el primero es netamente republicano y el segundo, demócrata.

"Florida es un estado clave porque si Obama gana allí, gana las elecciones", dice Jones. DiSalvo concuerda: "Casi el 80% de los cubanos se dicen republicanos, y para Romney es muy importante movilizar a esas personas". Además, agrega a los estados de Nuevo México y Carolina del Norte como decisivos para definir al ganador.

América Latina parece no tener lugar en esta campaña. Para DiSalvo, eso puede ser algo bueno. "La mayoría de los países del sur están creciendo y son más estables, aunque todavía hay problemas como el narcotráfico en México y los conflictos entre Estados Unidos y Venezuela", afirma.

El rol de la comunidad hispanoamericana en esta elección es clave. En 2008 sólo el 8% de los votantes latinos fue a las urnas pero esto favoreció a Obama por un margen muy grande (dos tercios de esos votos fueron para el candidato demócrata). "La participación de los latinos no es tan alta porque hay muchos indocumentados y otros que no son ciudadanos. Y los que sí son ciudadanos en general no se registran para votar", explica DiSalvo.

Obama, de hecho, ya puso en acción un plan para conseguir el voto latino. En junio, el mandatario estadounidense anunció que su administración suspendería la deportación de algunos jóvenes inmigrantes ilegales bajo ciertas condiciones.

La medida alcanzó a quienes llegaron al país con menos de 16 años y hoy tienen menos de 30. Otra de las condiciones era que los inmigrantes hubiesen vivido al menos cinco años en Estados Unidos, terminado el secundario y estudiado una carrera o formado parte de las fuerzas armadas.

"Romney y Obama están muy parejos, por eso Romney tiene que cambiar la dinámica de su campaña si quiere ganar y dar más detalles de su plan de gobierno", comenta DiSalvo. Y concluye: "Los debates presidenciales de octubre van a jugar un rol clave en definir el rumbo que va a tomar el país en los próximos años".




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http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/14156_lo_que_hay_que_saber_sobre_las_elecciones_en_estados_unidos-3.htm