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30/10/2011 | 11:51hs
•NACIONALES

El precio de la locura populista

La prestigiosa publicación entiende que el escepticismo acerca de la sustentabilidad del modelo económico populista de Cristina Fernández está bien fundado. "Todos hemos visto esta película antes, y sabemos exactamente cómo termina", aduce.

 

Para no pecar de argentinos, de esos que piensan que somos el ombligo del mundo, siempre es bueno mantener en pespectiva lo que se dice de nosotros en el exterior.

En ese sentido, interesante y acertado informe hizo  la muy prestigiosa publicacion Foreign Policy acerca de la reeleción de la presidente Cristina Fernández que a continuación traducimos para nuestros lectores:

"Muchos de los informes de prensa acerca de la aplastante victoria que le diese la reelección a la presidente argentina, Cristina Fernández, el pasado fin de semana, contenían una saludable dosis de escepticismo acerca de la sustentabilidad de su modelo económico populista. El escepticismo está bien fundado. Todos hemos visto esta película antes, y sabemos exactamente cómo termina.

La fuerte intervención estatal en la economía, los subsidios masivos, y la redistribución del ingreso -las características del populismo económico- tienen una manera de jugar en sí mismos, demostrando una y otra vez que la prosperidad duradera no se puede construir con la compra ilimitada de deuda o simplemente imprimiendo más y mas dinero.

Un economista chileno de la UCLA Sebastián Edwards, escribe en su brillante libro de desmontaje del populismo latinoamericano “Left Behind: Latin America and the False Promise of Populism” (“Abandonados: América Latina y la falsa promesa del populismo”) que todos los experimentos populistas comienzan con una gran euforia se cultivan en momentos de crecimiento económico pero, invariablemente, conducen a una rápida y creciente inflación , un mayor desempleo y salarios más bajos. Al poco tiempo, llegará el estancamiento y la crisis.

No hay duda de los tiempos son buenos en la Argentina actual. Desde que el país tocó fondo en 2002, cuando defaulteó US$ 100 mil millones de deuda -el mayor incumplimiento de deuda soberana en la historia-, el país ha experimentado un cambio notable, aparentemente bajo la dirección del difunto expresidente Néstor Kirchner y ahora su viuda, Cristina Fernández. Se espera que la economía crezca un 8% este año y mantenga el desempleo en mínimos de 20 años.

Pero el problema es que el éxito económico de la Argentina no se ha construido sobre sólidos cimientos, sino mas bien sobre la base endeble del gasto público, los altos precios de las materias primas y la fuerte demanda de China y Brasil de soja y otros productos agrícolas. Y lo que sube en economía, siempre puede bajar.

Otros signos preocupantes son la inflación de 2 dígitos, que los economistas privados estiman oscila entre 25 a 30%, la fuga de capitales (US$ 9.800 millones salieron de la economía formal en el primer semestre de este año, comparado con los US$ 11.400 millones en todo el año 2010), y la caída de la inversión extranjera (un 30% en el primer semestre de 2011).

El otro elefante en el bazar es el hecho de que Argentina ha sido excluida de los mercados de crédito desde que dejó un tendal de tenedores de bonos en la estacada con miles de millones de dólares de deuda sin cobrar desde el default del 2002. No sólo no ha habido reconciliación, sino que el gobierno de los Kirchner se ha salido de su eje para rechazar las demandas judiciales y otros reclamos de los acreedores. Como resultado, la administración Obama y los organismos multilaterales le han negado nuevos préstamos hasta que Argentina comience a pagar lo que debe a los inversores y tenedores de deuda en default, así como cumplir sus obligaciones con instituciones como el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, pese a las advertencias de los economistas de que el derrochador gasto del gobierno, en un marco de crisis económica mundial, podría significar un desastre, los soldados de Kirchner siguen obstinados en su camino. Después de todo, ¿por qué no verían en su abrumadora victoria reeleccionista como algo menos que un mandato para continuar con sus maneras poco ortodoxas?". “Después de toda una vida empujando estas ideas", dijo la presidente después de su victoria “ahora vemos que no eran un error y que estamos en el camino correcto".

En el otro lado, el expresidente Eduardo Duhalde, quien intentó sin éxito destronar a Cristina Fernández, declaró: "Estamos felices bailando en el Titanic".

Teniendo en cuenta la fuga de capitales y la disminución de las inversiones prevaleciente en la Argentina, el dinero inteligente esta, obviamente, del lado de Duhalde.

Afortunadamente, esos jugadores están en una posición donde evitan el riesgo, lo que es lamentable para los millones de argentinos pobres y de clase media que, una vez más, tendrán que pagar el precio de la locura populista de la Argentina cuando haya que rendir cuentas".

 




Link:
http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/09794_el_precio_de_la_locura_populista-2.htm