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27/09/2010 | 09:37hs
•EL MUNDO

Poca diferencia en los sondeos

Hace 5 años, la oposición no se presentó y el oficialismo obtuvo el 90% de las bancas. Cambian las fuerzas en el Parlamento. Poca diferencia en los sondeos

Pase lo que pase en esta elección, al presidente venezolano, Hugo Chávez, le tocará perder. Sencillamente, porque no tiene forma de repetir la Asamblea Nacional excepcional que ganó en las pasadas parlamentarias de 2005, cuando la oposición dio un paso al costado y se abstuvo de participar para deslegitimar los comicios, por su desconfianza hacia el nuevo sistema electrónico de voto. Hoy, la estrategia del colectivo antichavista cambió, unificado en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), con lo que el frente bolivariano saldrá al campo de batalla a perder bancas indefectiblemente, pero con la misión de hacerlo por el menor margen.

“Lo que está en juego, en el fondo, es la disputa entre el autoritarismo y la democracia. La oposición es heterogénea, plural, integrada por un número diferente de partidos, pero unificados en torno a 165 candidaturas que respaldan en conjunto, aunque cada uno compita por su partido”, aseguró a PERFIL el analista Teodoro Petkoff, del periódico Tal Cual, punta de lanza del periodismo crítico venezolano, para quien la MUD debe reflejarse en la Concertación chilena. “Este acuerdo muestra un importante grado de madurez. Así como la coalición trasandina se unió en torno al NO a Augusto Pinochet y luego evolucionó hacia un proyecto de gobierno, así debe actuar la oposición. El poder electoral que demuestre hoy dictaminará cuánto cambiará el tablero hacia las presidenciales de 2012”, añadió Petkoff.

En estos diez años, en los que hubo un proceso electoral o referéndum por año, el gobierno bolivariano avanzó como un huracán imposible de frenar. Sólo en diciembre de 2007 sufrió un revés por un punto porcentual en su intento de reformar la Constitución e instaurar la reelección indefinida. Pero aún así, Chávez consiguió su propósito dos años después, previa negociación con la oposición para liberar del tope reeleccionario a todos los cargos electivos.

Hoy, el número clave es 110, la banca que puede definir si Chávez continúa gobernando con una mayoría calificada de dos tercios sobre los 165 escaños de la Asamblea, imprescindibles para las iniciativas constitucionales, así como para las leyes orgánicas, esas que dan origen a las grandes reformas chavistas, como la Ley de Tierras, de redistribución de latifundios, que la oposición denuncia como un atropello a la propiedad privada en beneficio de las bases bolivarianas. Pero la mayoría de 110 bancas también es significativa a nivel institucional porque se requiere para acordar nombres para el Consejo Nacional Electoral, cuerpo que regula el llamado a elecciones y referéndums, así como para el Tribunal Supremo de Justicia. Si Chávez pierde hoy sólo 55 escaños, podrá considerarlo una victoria relativa.

¿Qué sucederá si no? “Será un impacto decisivo que pondrá en riesgo al proceso revolucionario o, en el mejor de los casos, lo ralentizará. En tal escenario, el gobierno tendría que apelar a otros mecanismos, sea la negociación o apoyarse con más énfasis en la movilización del pueblo”, comentó a este diario, desde Caracas, Gonzalo Gómez, director de Aporrea, sostén retórico del gobierno bolivariano. Y subrayó: “No hay que subestimar a la oposición unida. Sin embargo, el principal riesgo no son ellos porque, a veces, puede haber victorias tácticas con derrotas estratégicas. Si en las filas del PSUV (oficialismo), asume gente sin pleno compromiso con la revolución como para votar las leyes radicales necesarias, entonces no vamos a cambiar de modelo. No basta con vestirse de rojo.”

“¡Camaradas! El toque de diana será la orden de ejecución de la Operación Willian Lara, será el llamado al ¡Arrollamiento Demoledor!”, saludó desde su BlackBerry, Chávez hace algunas horas, con un eufórico grito de guerra que hoy recorrerá las calles de la República bolivariana a la caza de votos. El operativo electoral, que lleva el nombre del recientemente fallecido gobernador de Guárico y ex presidente de la Asamblea Nacional, se basará en el poder de movilización de las bases chavistas. La orden de Miraflores es matemáticamente sencilla: uno por diez o, en otras palabras, que cada “patrullero” (puntero) se comprometa a votar temprano y trasladar a otras diez personas a hacerlo durante el resto de la jornada. Una estrategia exitosa en elecciones pasadas que Chávez ordenó repetir hoy para rescatar el mayor número de bancas.
 




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http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/02345_poca_diferencia_en_los_sondeos-2.htm