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13/07/2010 | 13:17hs
•DEPORTES

La final se jugó a las patadas

El partido por el título del mundo entre España y Holanda abundó en juego brusco. Por el pésimo arbitraje, sólo hubo una roja. Galería de Fotos
 

Fue una final que se jugó a las patadas. El juego brusco predominó en el choque España-Holanda y sólo la pésima actuación del árbitro inglés Howard Webb hizo que únicamente el holandés Heitinga viera la tarjeta roja. Hubo siete amonestados naranjas (28 faltas en total) y cinco del lado español (19 infracciones).




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