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28/06/2010 | 20:14hs
•NACIONALES

Los mejores chimentos políticos y de sociedad

Lili Sielecki debutó como “la suegra” del canciller Timerman. La casa está en orden. Daniel Filmus y Amado Boudou no dejan de soñar con convertirse en el referente del kirchnerismo en Capital. Diplomacia gourmet. Premiar y aportar. Destino: Madrid. Jabalí a la mesa. Viajera. Suizo reconciliado. La mesa radical de los jueves. Fútbol y diplomacia. Mira quién vino, Puerta.  

Lili Sielecki debutó como “la suegra” del canciller Timerman

Por primera vez, sorprendió a los organizadores que no quisiera fotografiarse. De manera educada y con voz muy suave, Lili Sielecki, figura con asistencia perfecta en toda reunión social filantrópica porteña, quiso mantener un bajo perfil. Pero fue imposible. En Un ballo in maschera, tal como se llamó esta vez la cena anual de Make-A-Wish, los fotógrafos estaban también invitados y pensaron que el pedido de la empresaria era una broma. No era así; ni siquiera quiso subir a recibir uno de los premios VIP que ganaron las únicas 12 personas que pagaron 500 dólares por participar de un sorteo exclusivo. Esta semana, el apellido familiar fue noticia cuando finalmente se anunció que por 253 millones de dólares Laboratorios Phoenix –emblema de los Sielecki– pasaba a manos de Glaxo. Aunque seguramente no era ésta la razón principal: en un salón colmado de empresarios y “socialités” de variado espectro y amplias relaciones que, al menos en reuniones de este tipo se muestra poco afecto al kirchnerismo, esa noche Sielecki no era sólo “Lili” sino más bien la suegra del flamante canciller Héctor Timerman, funcionario que con sus declaraciones ha provocado sarpullido en varios comensales.

Mira quién vino

Extraño caso el de Ramón Puerta, hombre cada vez más convocado y escuchado en estos días por las huestes del Peronismo Federal pero que, en épocas electorales, suele correrse de la escena. No son pocos los que quieren verlo jugar fuerte, aunque es su hijo Pedro el que esboza más entusiasmo con la política vernácula. Después de varios convites en las últimas semanas, el diputado recaló en el auditorio de ADE para hacer terapia y catarsis junto al clásico plantel opositor que se reúne por la mañana entre cafés y medialunas. Tras llegar temprano, Puerta comenzó su exposición con total optimismo: “Hoy el escenario de la elección se divide entre el Peronismo Federal y la UCR”, enfatizó, relegando al tercer lugar a Néstor Kirchner. Enorme esfuerzo para madrugar hicieron el organizador Mariano Caucino y Teresa González Fernández, que la noche anterior habían participado de la cena de gala de Make-A-Wish en el Alvear. También se los vio a Jorge Domínguez, Adrián Menem y un eléctrico Eduardo Arnold, que deleitó a los presentes con anédotas del matrimonio presidencial en la prehistoria de los tiempos de la gobernación santacruceña.
 

La casa está en orden

En el breve besamanos organizado en Cancillería para la asunción de Héctor Timerman, se respiraban algunas broncas –las propias de “la casa” y de los embajadores de carrera– y algunas anécdotas graciosas. Uno de los presentes recordaba que cada vez que se rumoreaba que Timerman podía reemplazar a Jorge Taiana, algunos escépticos decían que eso era más difícil que una guerra entre Argentina y Uruguay. Otros cargaban al hermano Javier Timerman, que hasta hace poco supo lucir una rubia melena y ahora es casi un clon del ex embajador en Estados Unidos. Fanático del fútbol, el flamante canciller comentaba su deseo de conseguir un contacto con la familia Messi. Elsa Kelly, sherpa incansable de Timerman, conversaba con Leandro Despouy. Luis Kreckler, mientras tanto, casi no charlaba con nadie y mascaba cierto enojo porque los movimientos en la cartera le acotan el campo de acción. Se los vio también a Guillermo Olivieri y a Pablo Garzonio, y a Miguel “Pancho” Talento, que vino especialmente desde Miami para la asunción. Uno de los presentes desparramaba rumores sobre el malhumor de Jorge Argüello por los cambios que se han dado: el embajador de la Argentina ante las Organización de las Naciones Unidas se sentía candidato natural a ocupar la embajada de Washington, luego de la salida de Timerman y confiaba en poder abandonar el pequeño departamento neoyorquino en el que vive junto a su familia –recientemente ampliada– pero, por ahora, deberá seguir en la Gran Manzana. Si de embajadores se trata, muy fuerte sonaba la especie que da como un hecho la designación de Victorio Tacceti –ex vicecanciller del renunciado Taiana– como embajador ante la Organización de Estados Americanos, cargo que dejó vacante hace un tiempo el duhaldista Rodolfo Gil para sumarse al armado político del ex presidente de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.

Número bajo

En diversas encuestas que han circulado en los últimos días sobre los posibles candidatos a jefe de Gobierno con intención de voto, el mejor posicionado del oficialismo es Daniel Filmus. Sin embargo, Amado Boudou no deja de soñar con convertirse en el referente del kirchnerismo en el distrito. Nadie puede negar que es ambicioso, aunque quienes lo conocen señalan que en realidad su deseo de disputar el sillón de Macri es una especie de premio consuelo: el hombre encargó mediciones sobre su nivel de imagen e intención de voto como intendente en Mar del Plata, pero como en esos sondeos la aguja no se movió precisamente en su favor, decidió apostar a la opción de máxima y dar batalla en la Ciudad. El ministro ya ha comentado sus intenciones con varios colegas del gabinete.

Diplomacia gourmet

Luego de su paso por la Cámara de Diputados para hablar sobre las relaciones entre Argentina y Venezuela y la presunta existencia de una diplomacia paralela en ese terreno, el ex embajador en Caracas Eduardo Sadous decidió aflojar tensiones en una cena del Centro de Estudios Económicos y Sociales, que dirige Alonso Piñeiro, en el restaurante Pur Sang de Recoleta. Distendido, el hombre paladeó un lomo con hojas verdes junto a su mujer, Oscar Moscariello –encargado de la disertación de la noche–, Martín Borrelli, Jorge Enríquez, Marcelo Godoy, Guillermo Alchourrón y Jorge Maiorano.

Premiar y aportar

Una fiesta se mide muchas veces por la convocatoria, pero cuando de reunir fondos se trata, lo que importa es cuánto se recaudó y que, obviamente, los invitados y –sobre todo– los sponsors la hayan pasado bien. Todo esto se dio en la cena que organizó Make-A-Wish en el Alvear esta semana. Con Un Ballo in Maschera recaudaron 850 mil pesos. Ambientado por Martin Roig, el salón Versailles y María Antonieta recrearon la atmósfera de un palacio veneciano, según dijo Mónica Parisier, presidenta de la entidad cuyo objetivo es cumplir sueños a niños de padecen enfermedades terminales. Esta vez, no muchos de los asistentes se animaron a usar máscaras como se pedía en la invitación. Quien lamentó un poco hacerlo fue Gino Bogani, que se creó una para que le cubra el rostro y divertirse detrás de la misma, pero triste fue su sorpresa cuando así, todos lo saludaban por su nombre. Es decir, no con máscara puede permanecer anónimo. En las fiestas porteñas de este tipo, hay sponsors –con nombre y apellido y no son muchos– que participan de casi todas aportando dinero, publicidad y premios. Y ya desde el año pasado, muchos de ellos mantienen a discreción –por ahora– un comentario en común: durante la cena propiamente dicha, tener que seguir firmando cheques o usar la tarjeta dorada. Incluso un empresario le escribió un irónico mail a la titular de una entidad famosa con una frase directa: “Por favor dejá de manguear”. Algo de esto pasó cuando las colaboradoras de Make..., después de haber liquidado 250 “crackers” –paquetes que contienen premios– por 50 pesos y conseguir otros miles de pesos por una decena de piezas de joyería, pusieron a la venta veinte crackers especiales de 500 dólares cada uno. Como era de esperar, en la fiesta no había demasiados apellidos que pudieran abrir su billetera con facilidad y, la generosidad de Sandra Hillard, esposa de un hombre de la banca privada, se llevó los que no se vendieron. Su gesto fue premiado: se ganó un crucero de ocho mil dólares habiendo “donado” cuatro mil. Menos suerte tuvo otro invitado que pagó mil dólares y se llevó una invitación al “brunch” del Alvear. A propósito del hotel, a quienes hayan disfrutado de las fiestas que se hacían en el Roof Garden se les aconseja atesorar ese recuerdo porque desde hace tres días, ese emblemático lugar no existe más. Las quejas de los huéspedes que se alojaban en el piso inferior llevaron a sus dueños a transformar ese salón en nuevas suites.

Destino: Madrid

El embajador argentino en España, Carlos Bettini, ya no estará tan sólo en Madrid. En breve, se le sumará Fernando Luis Abal Medina, hermano menor de Juan Manuel, el asesor estrella de Néstor Kirchner. El joven kirchnerista es un militante de La Boca que acaba de ser designado en la capital española como agregado especializado en el área de asuntos sociales “para la articulación en materia de políticas de empleo y seguridad social”. Según se supo, la designación fue motorizada por Héctor “el Chango” Icazuriaga.

Jabalí a la mesa

Haciendo honor a su fama de gran anfitrión, el ex ministro de Trabajo de Carlos Menem y de Obras Públicas de Jorge Telerman, Enrique Rodríguez, organizó sobre el viernes, un soberbio cónclave para familia y amigos en su quinta de General Rodríguez. La estrella de la noche fue el notable jabalí asado que degustaron los contertulios.

Viajera

De Sudáfrica a Buenos Aires y en días, a México, para hacer fotos de campaña de sus productos. Así vive estas semanas Karina Rabolini.

Suizo reconciliado

El comienzo de su amistad con los argentinos no fue el mejor. Eric Sturdza, conde y banquero suizo, fue uno de los tantos europeos que se deslumbraron con Punta del Este y quiso construir una casa en uno de los barrios privados del balneario. Y contrató a un argentino que finalmente terminó primero su propia mansión –dentro del mismo predio– y de la del suizo sólo quedaron paredes a medio hacer y yuyos. Luego de un exhaustivo arqueo que realizó un estudio de Buenos Aires en 2008 sobre los giros que el suizo envió al argentino y las facturas que éste acumuló, el banquero dejó todos en manos de un importante bufete de abogados de Montevideo. Si este escándalo nunca se hizo público fue porque Sturdza no quiso. Ni siquiera responde si fue la blonda y famosa esposa del “contratista” quien, derramando lágrimas, ofreció como garantía de pago su propia reputación. Hace una semana, Sturdza estuvo en Buenos Aires para presentar el libro de Tomás Espina, artista a quien conoció gracias a la marchand María Casado. Tanto le gustó su obra que además de comprar varias piezas le financió el mencionado libro.

Cambio y fuera

Con propuesta y concurrencia renovada, la mesa radical de los jueves en Lalín parecía otra. Es que, aggiornados a la coyuntura, esta vez prefirieron postergar el debate vernáculo para que expertos en la materia analicen la actualidad internacional. A la exposición de la embajadora Elsa Kelly se agregó la de la profesora de Harvard e historiadora Marysa Navarro y la del auditor Leandro Despouy, que con interesantes consideraciones lograron que el resto de los comensales sólo abrieran la boca para paladear la clásica tortilla española, el jamón crudo y un salmón rosado de fábula. Agradeció el anfitrión, José Bielicki, las presencias jóvenes de la ocasión y los invitó a seguir participando del convite, que está próximo a celebrar su mayoría de edad, puesto que el 12 de agosto la mesa del Grupo Progreso cumple 21 años. Pensativos por las problemáticas internacionales y la difícil relación de Argentina con el resto del mundo, se los vio salir a Enrique Olivera, Elba Roulet y Julia Constenla. Llamó la atención la presencia de Juan Pablo Baylac en el lugar, aunque sentado en una mesa aislada no mostró interés en participar del encuentro.

Fútbol y diplomacia

No hay manera, al menos por estos días, de eludir el tema del Mundial de Fútbol. En cada esquina, en cada bar, en los despachos y también en las fiestas diplomáticas sólo se habla de eso. Y la celebración por el Día de Croacia, organizada por la embajadora Mira Martinec, no fue la excepción. Hasta el Hotel Feir’s Park, en Retiro, fue un puñado de embajadores a degustar escasas pero exquisitas pequeñeces made in Ramiro Rodríguez Pardo y a compartir anédotas, sensaciones y pronósticos mundialistas. Entre ellos, y como ya es costumbre en este tipo de convites sin presencias del Gobierno nacional, los embajadores Adriano Bernardini (Vaticano), Alexander Dogadin (Rusia), Avgustin Vivod (Eslovenia), Stephan Apostolov (Bulgaria), Ion Vilcu (Rumania), Joaquín Lemos Ferreira Marques (Portugal), Pal Varga Koritar (Hungría), Naela Chohan (Pakistán), Hayri Hayret Yalav (Turquía), Oleksandr Taranenko (Ucrania) y Robert Zischg (Austria).

Lírica en Londres

En una tenida artística por exportación, Alejandro Cordero organizó un interesante recital en la casa de Londres de George y Angie Loudon. Allí estuvieron el tenor del Colón Duilio Smiriglia y el maestro Marcelo Ayub. Los Loudon son asiduos visitantes de Buenos Aires y pedían algún tango: deseo cumplido con una notables versiones de El día que me quieras y La Cumparsita. Luego del concierto hubo una comida con una sola mesa para los 36 invitados, entre los que se encontraba la argentina Susana Salas de Mackinnon. Estaban el galerista Thomas Gibson, las decoradoras Mimmi O’Connell –recién llegada de Buenos Aires– y Henrietta Spencer.


 




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