Imprimir
07/06/2010 | 10:04hs
•NACIONALES

¿Hay una guerra interna en la Side?

Hasta hace algunas horas, la Secretaría de Inteligencia (ex Side, aunque es el nombre más famoso para la repartición) parecía un organismo compacto, más allá de los rumores de alguna inquina personal entre un par de jefes operativos. Pero ahora hay una sospecha generalizada de que "algo se rompió" en la estructura interna de los espías gubernamentales, y esto ha beneficiado a Mauricio Macri. Todo indica que habrá más novedades para este boletín.  

Desde aquella zozobra que provocó Gustavo Béliz, por entonces ministro renunciante del gabinete de Néstor Kirchner, cuando apareció ante las cámaras de TV con una vieja foto del espía Horacio Jaime Stiusso/Jaime Stiles -jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia-, la ex Side no había quedado tan expuesta ante los medios como hoy día.

Cuando Iván Velázquez-Pablo Carpintero, 2 ex agentes que habían pasado a jurisdicción de Aníbal Fernández, quedaron involucrados en un escándalo judicial por interferencia y presunta comercialización de correos eléctricos, el impacto quedó acotado porque, en definitiva, era personal que había pasado a otras reparticiones del Estado y que había sido denunciado por la propia Side.

Pero el caso del espía Hugo David Álvarez llamando por teléfono a Sergio Burstein para incitarlo a denunciar al gobierno de Mauricio Macri por intervenir uno de sus teléfonos personales, amenaza con escalar niveles importantes de escándalo político.

En 1er. lugar, es difícil de aceptar la teoría de que la identificación de Álvarez resulta un éxito exclusivo de 2 periodistas de investigación, Daniel Santoro y Juan Cruz Sanz.

En 2do. lugar, quienes conocen de esas cuestiones afirman que acaba de ocurrir una 'intrusión' inédita en la estructura de personal de la Secretaría de Inteligencia ex Side, que supera las posibilidades más convencionales de 2 periodistas de investigación, sin menoscabo alguno de la capacidad profesional de Santoro y Sanz.

La ex Side no ha tenido otra alternativa que aceptar algo que Álvarez había negado: que es un espía de la Side, lo que sin duda le traerá bastantes problemas en su barrio -cuando se comenzó a comentar que Stiusso vivía en la avenida Quintana al 400, de inmediato se mudó, por ejemplo-, pero básicamente confirma la sospecha que siempre rodeó al caso.

El rumor inicial del escándalo de las escuchas se vinculó a una supuesta alianza de conveniencia entre la ex Side y la Policía Federal Argentina para dañar el proyecto de Policía Metropolitana (ambición de la Federal) y alcanzar a impactar sobre la imagen de Macri (objetivo de la ex Side para los Kirchner).

La participación de la Federal en el entuerto quedó en evidencia cuando se conoció que el detenido Ciro James, responsable directo de las escuchas telefónicas ilegales, era un 'pluma' o espía de la fuerza policíaca, y que nunca nadie lo había informado. La Federal ya había demostrado sus 'mañas' al respecto cuando infiltró el juzgado de Juan Galeano con el 'pluma' Claudio Lifschitz.

El caso Lifschitz es muy interesante porque se trata de un 'pluma' que luego comenzó a trabajar para la ex Side -según el relato de su ex mujer, durante el juicio de divorcio-, demostrando que esas asociaciones eran posibles.

Pero la presencia de la ex Side en el caso nunca había quedado en evidencia hasta ahora.

Los espías presidenciales (la ex Side depende directamente de la Presidente de la Nación) se afanan por conocer el origen de la 'filtración' que los ha sorprendido. Han quedado muy golpeados con este asunto.

Volvamos al diario Clarín:

"Esa llamada, realizada el domingo 22 de setiembre pasado a las 20:08, a la casa de Burstein -uno de los dirigentes de la Asociación de Familiares de las Víctimas de la AMIA- fue hecha desde el teléfono 5219-6565 de un locutorio ubicado en avenida de Mayo 1343.

Es la llamada clave que le permitió al juez Norberto Oyarbide procesar primero al jefe de Ciro James, el comisario Jorge “El Fino” Palacios, y luego al jefe del gobierno porteño Mauricio Macri, como miembros de una supuesta asociación ilícita dedicada a intervenir teléfonos como el de Burstein o Néstor Leonardo.

Las cámaras de seguridad del locutorio registraron aquel día la imagen de un hombre de unos 40 años como el autor de la llamada de alerta a Burstein. Pese a esa imagen, hasta ahora, el juez Oyarbide no lo identificó.

El hombre del locutorio fue encontrado por Clarín en su casa de Villa Bosch. Se llama Hugo David Alvarez.

Luego de que Clarín publicó el 14 de noviembre la foto de Alvarez que consta en el expediente, una llamada anónima dijo a este diario que se trataba “del gordo Alvarez, un empleado del Gobierno que frecuenta los cafés de alrededor del palacio de Tribunales”.

Después de una serie de consultas, dos altas fuentes del sector policial, que pidieron no ser identificadas, afirmaron a este diario que se trataría de “Hugo David Alvarez”.

Las fuentes fueron más allá y aseguraron que sería “un agente de la SIDE” que usa el seudónimo “Hugo Altamirano”. Dicen que sería un agente operativo y entregaron dos fotos de Alvarez. Es costumbre de los servicios que el apellido falso comience con las dos o tres primeras letras del auténtico.

El dato no se puede confirmar oficialmente porque la SIDE no responde llamados de periodistas y hasta retiró su página de Internet con sus teléfonos.

De las búsquedas de este diario, surge que un Hugo David Alvarez (DNI 21.569.957) figura en la base de datos comerciales de la empresa Nosis. No registra actividades comerciales o financieras y tampoco aportes jubilatorios. (...)".

Los de la Side no creen en que "fuentes del sector policial" hayan sido confidentes de Clarín sino que es un dato que los periodistas deslizan adrede para ocultar el origen de sus verdaderas fuentes, que creen que fue una filtración dentro de la Side.

En la web siempre bien informada sobre la Side, Informe Reservado, se lee:

"(...) Más allá de esta alocada y desesperada maniobra del macrismo, en el edificio de la calle 25 de Mayo se percibía un gran descontento contra Miguel Angel Toma. Lo trascendente de esta versión es que los más enojados no eran precisamente quienes tienen a su cargo la conducción política del organismo de inteligencia, sino los profesionales de carrera, ex dependientes de Toma durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Varios de estos, a quienes las continuas maniobras difamatorias del lobbista de la empresa española Plettac Electronics Systems SA les habría agotado la paciencia, se preguntaban por lo bajo si no habrá llegado el momento de hacer públicas las "travesuras" que Toma protagonizó durante su paso por la SIDE. "Tal vez así, de una vez por todas, consiga que un juez lo llame a declarar", ironizaban. (...)".

Es obviamente un mensaje a Toma desde adentro de la ex Side.

¿Y por qué? Porque culpan a Toma de haber apelado a sus contactos de cuando él fue jefe de la ex Side en días de Eduardo Duhalde, para satisfacer las necesidades de Mauricio Macri, y de Grupo Clarín.

La realidad de una Side aparentemente 'perforada' es insoportable para el prestigio del organismo de inteligencia pero, al menos por ahora, tendrá que convivir con ello. Pero sin duda habrá más noticias en breve.

 




Link:
http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/00139_hay_una_guerra_interna_en_la_side-4.htm