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02/06/2010 | 15:56hs
•POLíTICA

Alperovich vs. Scioli: Una interna en el kirchnerismo

Dos gobernadores oportunistas que compiten por acompañar a Néstor Kirchner en el binomio 2011: José Alperovich, de Tucumán, y Daniel Scioli, de Buenos Aires. La hipótesis formal es que Kirchner recuperará oportunidades.
 

Entre José Alperovich y Daniel Scioli hay muchas similitudes:

> Ninguno de los 2 tiene sus orígenes en el peronismo. Alperovich llegó desde la UCR, en cuya lista había ingresado a la Legislatura provincial tucumana. Scioli llegó desde simpatías con la UCeDe.

> Ambos han construido alianzas sólidas con los Kirchner. Scioli fue compañero de fórmula en 2003 y, si bien existió un choque de planetas a comienzos de 2004, luego todo se regularizó.

> Ambos tuvieron una relación privilegiada con Eduardo Duhalde, y luego saltaron al kirchnerismo.

> Ambos gestionan provincias con una fuerte dependencia financiera de la Nación.

> Ambos ambicionan mantener su crecimiento político en 2011.

> Néstor Kirchner se aprovecha de ambos, pero no debería exagerar. Kirchner autorizó la movilización de Alperovich a Luján el 25/05 porque necesitaba demostrar multitudes. Pero, en represalia, los 'barones bonaerenses' no movilizaron, y la convocatoria fue muy 'olvidable' porque con la tropa tucumana no alcanzaba.


Carlos Abrehu en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán:

"(...) ¿Cómo habrá caído en el peronismo bonarense la ofensiva alperovichista en Luján? Fue audaz en rigor, el operativo del intendente de Ciudad Alberdi, Luis Campos, de movilizar sus "patitos" con los carteles de Kirchner-Alperovich 2011, hasta la ciudad donde se ofició el Tedéum.

Seguramente a los barones del conurbano no les cayó bien la invasión de los peronistas alberdianos y menos a Daniel Scioli. Tampoco a los pares del mandatario tucumano. Es cierto que manifestaciones de este tipo forman parte del paisaje peronista, pero implican un alto grado de exposición pública en un contexto extremadamente competitivo como el kirchnerista. Alperovich sobreactuó sin tener en cuenta las consecuencias, advertían algunos que miran con cautela el flujo y el reflujo de la marea peronista.

El ampuloso discurso de Scioli en la sede justicialista no dejó traslucir ningún sentimiento de fastidio por la jugarreta del intendente del sur, que desplazó sus incondicionales a Luján con el aval de la Casa de Gobierno. La senadora Beatriz Rojkés, anfitriona natural del jefe justicialista, no ocultó esa situación.

También les quedó claro a todos que Kirchner no quiere fuga de votos por escisiones partidarias, que lo expongan a una peligrosa segunda vuelta. Evocó su pelea en soledad contra Carlos Menem y la puso de ejemplo ante todo el auditorio justicialista.Sin embargo, su oferta no seduce a todos. El bonaerense Felipe Solá ratificó ayer que se postulará por afuera de la estructura oficial. Es posible que Solá diserte otra vez en Tucumán, antes del inicio del Mundial de Fútbol. Voy a ver todos los partidos en los bares del país, les anticipó a sus interlocutores tucumanos, al ratificar su vocación de quiebre. (...)".


Eduardo van der Kooy en Clarín, de Ciudad de Buenos Aires:

"(...) Sus ojos, de nuevo, están posados en Buenos Aires. En un dirigente con cuya compañía ha logrado forjar todos los éxitos. Daniel Scioli es el hombre señalado. Con él llegó a la Casa Rosada. El mismo resultó determinante para la ventaja que arrancó Cristina cuando se hizo Presidenta.

El gobernador trabaja desde hace rato, discretamente, con la esperanza de convertirse en el heredero de los Kirchner. Los pasos políticos del ex presidente tendrían otro rumbo: querría a Scioli como compañero de fórmula.

“¿Quien nos ganaría?”, se entusiasma desafiante en la intimidad.
El del gobernador de Buenos Aires es un caso notable en la política. Ha zigzagueado con Menem, con Duhalde y terminó anclado a los Kirchner. Administra el distrito más complejo y misterioso del país, donde muchos dirigentes terminaron sepultando sus carreras. Entre tropiezos políticos y siempre con la guillotina de la inseguridad sobre su cuello, Scioli sobrevive . Ninguna encuesta lo ubica por debajo del 36% de imagen positiva. Posee otro hándicap: es uno de los kirchneristas menos atacados por la oposición.

El supuesto desplazamiento de Scioli a la fórmula con Kirchner, en el 2011, des nudaría un problema en Buenos Aires. El kirchnerismo carece allí de candidatos taquilleros. Las eternas ilusiones de Aníbal Fernández se consumieron al compás de cada incesante desatino como jefe de Gabinete. El ex presidente le envió varios emisarios a Sergio Massa.

El intendente de Tigre está hoy en otra cosa. Frecuenta a dirigentes que militan en el antikirchnerismo y que suponen, como él, que el peronismo estaría condenado a una derrota si no apuesta a la renovación.

Aunque también es cierto que en sus planes figura el arribo a la gobernación de Buenos Aires. Duhalde es uno de los que tiene en cuenta esa ambición.

Massa se fue del Gobierno dejando una relación distante con Cristina y mala con Kirchner. Pero poco le importa eso al ex presidente cuando en juego está su porvenir. El intendente figura entre los cuatro dirigentes con mejor imagen en la Provincia, incluso por encima de Scioli.

Ricardo Alfonsín también asoma en ese lote . Alrededor del hijo del ex caudillo radical se enhebran un montón de expectativas. Por primera vez, Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, no descartó acompañarlo en una supuesta fórmula presidencial. Elisa Carrió ha dicho lo mismo. Pero nadie sabe si Alfonsín será, al final, candidato. Deberá superar todavía el filtro de las internas abiertas.

Ahora está en una batalla sorda contra Cobos. Los separa la interna partidaria en Buenos Aires del próximo fin de semana. El cobismo cuestionó agriamente al diputado por haber asistido a la cena de gala de la Casa Rosada, de la cual fue apartado el vicepresidente. Cristina llenó de halagos a Alfonsín. Los cobistas sospechan que el kirchnerismo apostaría por el afianzamiento de Alfonsín para dañar al vice. Las sospechas van de un lado hacia el otro: los alfonsinistas creen en la existencia de un pacto para perjudicarlos en Buenos Aires entre Scioli, el viejo peronismo y el viejo radicalismo , que está alineado con Cobos.

El kirchnerismo tiene una gran eficacia para disolver cualquier atisbo de unidad en la oposición. Tiene también otras herramientas para hacerle a esa oposición la vida muy difícil. La oposición en Diputados pretende avanzar cuanto antes con la reforma al Consejo de la Magistratura y al INDEC. El dictamen del Consejo está trabado en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos que timonea un kirchnerista. Sobre el INDEC existen 36 proyectos distribuidos, con intencionalidad, nada menos que en 15 comisiones.

Ninguno prospera . La oposición presume algo desde hace semanas: los Kirchner estarían cocinando alguna novedad –¿otro maquillaje?– sobre las cuestionadas mediciones oficiales. (...)".

 




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http://www.sintesiscorrientes.com/notix/noticia/00042_alperovich_vs_scioli_una_interna_en_el_kirchnerismo-2.htm